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Evangelio del día 8 de enero, 2019


En aquel tiempo, al desembarcar Jesús, vio una numerosa multitud que lo estaba esperando, y se compadeció de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.

Cuando ya atardecía, se acercaron sus discípulos y le dijeron: "Estamos en despoblado y ya es muy tarde. Despide a la gente para que vayan por los caseríos y poblados del contorno y compren algo de comer". Él les replicó: "Denles ustedes de comer". Ellos le dijeron: "¿Acaso vamos a ir a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?" Él les preguntó: "¿Cuántos panes tienen? Vayan a ver". Cuando lo averiguaron, le dijeron: "Cinco panes y dos pescados".

Entonces ordenó Jesús que la gente se sentara en grupos sobre la hierba verde y se acomodaron en grupos de cien y de cincuenta. Tomando los cinco panes y los dos pescados, Jesús alzó los ojos al cielo, bendijo a Dios, partió los panes y se los dio a los discípulos para que los distribuyeran; lo mismo hizo con los dos pescados.

Comieron todos hasta saciarse, y con las sobras de pan y de pescado que recogieron llenaron doce canastos. Los que comieron fueron cinco mil hombres. (Mc 6, 34-44)

• Siempre es bueno mirar el contexto en que se encuentra el texto del evangelio, pues él trae la luz para descubrir mejor el sentido. Poco antes, en Mc 6,17-29, Marcos ha narrado el banquete de muerte, promovido por Herodes con los grandes de Galilea, en el palacio de la Capital, durante el cual mataron a Juan Bautista. Aquí, en Mc 6,30-44, describe el banquete de vida, promovido por Jesús con el pueblo hambriento de Galilea allá en el desierto. El contraste de este contexto es grande e ilumina el texto.

• En el evangelio de Marcos la multiplicación de los panes es muy importante. Aparece dos veces: aquí en Mc 6,35-44 y en Mc 8,1-9. Y Jesús mismo interroga a los discípulos respecto de la multiplicación de los panes (Mc 8,14-21). Por esto, vale la pena observar y reflexionar hasta descubrir en qué consiste exactamente esta importancia de la multiplicación de los panes.

• Jesús había invitado a los discípulos a que descansaran un poco en un lugar desierto Mc 6,31). La gente se dio cuenta de que Jesús había ido a la otra orilla del lago, y fue detrás de él y llegó antes (Mc 6,33). Cuando Jesús, al bajar del barco vio aquella multitud que le esperaba, se entristeció “porque estaban como ovejas sin pastor”. Esta frase evoca el salmo del buen pastor (Sal 23). Al ver a la gente sin pastor, Jesús se olvida del descanso y empieza a enseñar, empieza a ser pastor. Con sus palabras orienta y guía a la gente en el desierto de la vida, y la gente podía cantar: “¡El Señor es mi pastor! ¡Nada me falta!” (Sal 23,1).

• Va pasando el tiempo y empieza a oscurecer. Los discípulos están preocupados y piden a Jesús que despida a la gente. Piensan que allí en el desierto no es posible conseguir comida para tanta gente. Jesús dice: “Denles ustedes de comer.” Quedan asustados: “¿Tendremos que ir nosotros a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?” (es decir, ¡el salario de 200 días!) Los discípulos tratan de buscar una solución fuera de la gente y para la gente. Jesús no busca una solución fuera de la gente, sino dentro de la gente y desde la gente. Y pregunta: “¿Ustedes tienen panes? ¿Cuántos? Vayan a ver.” La respuesta es: “Son cinco panes, y además hay dos pescados.” ¡Es poco para tanta gente! Jesús manda a la gente que se siente en grupos y pide a los discípulos que distribuyan los panes y los pescados. Todos comerán hasta saciarse.

• Es importante notar cómo Marcos describe el hecho. Dice: “Jesús tomó los cinco panes y los dos pescados y, levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y los iba dando a los discípulos para que los distribuyeran”. Esta manera de hablar ¿en qué hace pensar a las comunidades? Sin duda alguna les hace pensar en la eucaristía. Pues estas mismas palabras son usadas (hasta hoy) en la celebración de la Cena del Señor. Así, Marcos sugiere que la eucaristía ha de llevar a compartir. Es el pan de vida que da valor y lleva a enfrentar los problemas de la gente de forma distinta, no desde fuera, sino desde dentro de la gente.

• En la manera de describir los hechos, Marcos evoca la Biblia para iluminar el sentido de los hechos. Fue Moisés el que primero dio de comer a la multitud hambrienta en el desierto (cf. Ex 16,1-36). Y el hecho de pedir que la gente se organice en grupos de 50 y 100 recuerda el censo del pueblo en el desierto después de la salida de Egipto (cf. Núm, cap. 1 a 4). Marcos sugiere así que Jesús es el nuevo Mesías. La gente de las comunidades conocía el Antiguo Testamento, y a buen entendedor, pocas palabras. Así que ellos fueron descubriendo el misterio que rodeaba a la persona de Jesús.

Para la reflexión personal

• Jesús olvida el descanso para poder servir a la gente. ¿Qué mensaje encuentro para mí?

• Si hoy compartiésemos lo que tenemos, no hubiese hambre en el mundo. ¿Qué puedo hacer yo?



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