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Evaangelio del día 22 de enero, 2018



Un sábado, Jesús iba caminando entre los sembrados, y sus discípulos comenzaron a arrancar espigas al pasar. Entonces los fariseos le preguntaron: “¿Por qué hacen tus discípulos algo que no está permitido hacer en sábado?”

Él les respondió: “¿No han leído acaso lo que hizo David una vez que tuvo necesidad y padecían hambre él y sus compañeros? Entró en la casa de Dios, en tiempos del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes sagrados, que sólo podían comer los sacerdotes, y les dio también a sus compañeros”.

Luego añadió Jesús: “El sábado se hizo para el hombre, y no el hombre para el sábado. Y el Hijo del hombre también es dueño del sábado”. (Mc 2, 23-28)

Esta narración es traída por los tres sinópticos. La situación histórica no sería fácil saberla de una manera precisa.

Es uno de los pasajes sinópticos de valor dogmático. Cristo, por su procedimiento indirecto, proclama su divinidad. Al justificar a sus discípulos por haber tomado y frotado contra sus manos unas espigas para comerlas en día de “sábado,” Él se proclama que es señor aun del sábado. Pero, siendo el sábado de institución divina (Gn 2:23), Cristo se proclama Dios. Mt añade a este pasaje otro (Mt 12:6) en el cual Cristo se proclama, aún con mayor grafismo, Dios.

V.23-24. Es extraño que se encuentren los discípulos con los fariseos en el campo un “sábado.” Acaso en la redacción haya artificio para destacar mejor el tema central y la proclamación de Cristo en el v.28.

V.26. Mc presenta en este versículo una dificultad ya clásica. Mt y Lc, al citar este pasaje de David, no dan el nombre de este sacerdote. Sólo Marcos lo pone. Pero no pone Ajimelek, que era el nombre de este sacerdote (1Sa 21:1), sino que pone a David “entrando en la casa de Dios en tiempo del pontífice Abiatar.” Pero el libro I de Samuel no dice que Abiatar fuese “sumo sacerdote” ni que David se dirigiese a Abiatar, sino a Ajimelek (1Sa 21:1; 1Sa 22:11-12). Abiatar era un hijo de Ajimelek (1Sa 22:20). Por otra parte, en Josefo, los “sumos sacerdotes” son los miembros de las grandes familias sacerdotales. ¿Cómo solucionar esta aparente “confusión”? Lagrange, citando a San Jerónimo, dice que Mc “no tenía el propósito de narrar el episodio con toda precisión, sino sacar una conclusión de un episodio que él designa suficientemente claro”. Sería una citación “quoad sensum.”

Otros proponen una solución demasiado hipotética: que Abiatar tendría dos nombres. Más verosímil sería suponer que, siendo el nombre de Abiatar mucho más conocido en el ambiente, por sus relaciones con la historia de David (2Sa 15:24-29.35; 1Re 1:7.19.43; 1Re 2:26), hubiese sido citado como un punto más fácil de referencia. Y hasta se piensa que esta forma de relatar esta historia fuese tradicional.

V.28. Los rabinos decían que el sábado había sido hecho para el Mesías. Pero aquí la argumentación trasciende a un mesianismo humano.



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