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Oración del día 26 de enero, 2019



Dios mío, me has hecho tu sacerdote para llevar el Evangelio a tu pueblo. NO tengo otras dificultades que la propias de mi falta de santidad. Todo lo tengo a mi favor, comunidades que me aman y oran por mí, lugares donde puedo predicar la totalidad de tu Evangelio sin miedo a ser perseguido o maltratado. Te doy inmensas gracias por ello, Dios mío. Eres Tú quien todo lo prepara y así lo dispone.

Hermanos míos en tierras lejanas se ven obligados a abandonar su sacerdocio, porque en conciencia no pueden seguir lo que sus autoridades les piden. Han luchado durante toda su vida clandestinamente llevando este mismo Evangelio al pueblo que tenían encomendado. Ahora, por razones políticas, se les pide que colaboren con la Iglesia patriótica oficial, reconocida por las autoridades del país. Se sienten abandonados, Dios mío. Ven como la Iglesia, por la que han sufrido prisión, campos de reeducación, exilio e incluso muerte, les ha traicionado.

¿Por qué Dios mío? No entiendo nada, ¿dónde está el bien en esta jugada de la Curia? Sacerdotes que no les da miedo entregar su vida, tienen que regresar a sus casas para trabajar en el campo. ¿No lo ves, Dios mío? ¿Qué sacas dejando a tu pueblo sin sus sacerdotes? ¿Es eso lo que quieres, dejar las ovejas en manos de lobos?

Dios mío, protege a esos sacerdotes y protege a su pueblo, por favor. Te lo suplico de todo corazón.

Señor Jesucristo, Tú que viniste a enderezar lo que estaba torcido, Tú que llevas la Justicia como bandera, arregla, te lo suplico, esa injusticia que está ocurriendo en China.



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