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Oración del día 27 de enero, 2019



Amante de mi alma, Dios verdadero que, desde toda la eternidad has amado cada brizna de mi ser. No sé qué decirte, mi Dios, porque siempre ando en deuda contigo.

Tú eres ese amor perfecto que siempre busca la unión con el amado y, por eso, quieres que viva contigo eternamente. Te amo, Dios mío. Tú sabes que te amo. Pero soy tan inadecuado para merecer algo así, que la esperanza se convierte en frustración y miedo. Yo sé que soy capaz de condenarme, Dios mío. En mi estupidez, me veo rechazando ese inmenso regalo y perderme para siempre por mi cabezonería y mi orgullo.

¡Tengo miedo, Dios mío! Porque soy consciente de lo que he hecho en mi pasado y, por lo tanto, sé que puedo repetirlo. Sé que satanás me ha tenido en sus manos y está esperando mi caída para volver a agarrarme. Por eso no cesa en atacarme y, últimamente, Dios mío, parece que le has dado rienda suelta para que intente destrozarme.

No me dejes, Dios mío. No abandones esta obra de tus manos. No te canses, por favor de llamarme a la santidad y de darme todo lo necesario para poder alcanzarla. Ya sé, Dios mío, soy un desastre. Tengo a mi ángel de la guarda aburrido ya, lo sé.

Pecador nací, mi Dios. Tú has sido quien me liberó de la esclavitud del pecado, no hagas que se pierdan todas tus gracias y todo tu amor. A Ti aspiro, Dios mío, porque te amo, aunque sé que con un amor imperfecto e inconstante. Enséñame a amarte, enséñame a orar, a estar contigo en silencio y sin prisas.

Confío en Ti, Dios mío, confío y espero en tu amor que siempre logra lo imposible para estar con el amado.



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