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Milagro Eucarístico de Ludbreg, Croacia, 1411



En Ludbreg, en al año 1411, un sacerdote dudó durante la Misa de la presencia real del Cuerpo y la Sangre de Cristo en las especies eucarísticas consagradas. Inmediatamente después de la consagración del vino, se transformó en Sangre. Hasta nuestros días, la preciosa Reliquia de la Sangre del Milagro atrae cada año a miles de fieles. Desde inicios del mes de septiembre y por toda una semana, se celebra la llamada “Sveta Nedilja- Santo Domingo”, en honor al Milagro Eucarístico de 1411. La Reliquia de la Sangre se conserva perfectamente intacta en una riquísima Custodia, realizada por encargo de la Condesa Eleonora Batthyány-Strattman en 1721.

En 1411, en Ludbreg, en la capilla del castillo de los condes Batthyány, un sacerdote celebró la Misa. Durante la consagración del vino, el sacerdote dudó de la verdad de la transubstanciación. Fue entonces, cuando el vino contenido en el cáliz se transformó en Sangre. Lleno de confusión, escondió la Reliquia detrás de un muro del altar principal. El albañil que realizó el trabajo fue obligado a guardar silencio. El sacerdote mantuvo el secreto, pero poco antes de morir reveló el Milagro. Luego de su confesión, la noticia se difundió velozmente y Ludbreg se convirtió en meta de peregrinaciones. Poco después, la Santa Sede mandó que la Reliquia del Milagro fuese llevada a Roma, donde permaneció por largos años. El pueblo de Ludbreg y los alrededores continuaron la costumbre de peregrinar hacia la capilla del castillo. A inicios del siglo XVI, durante el pontificado del Papa Julio II se convocó en Ludbreg una comisión para investigar los hechos relacionados con el Milagro Eucarístico. Fue allí que se recogieron varios testimonios de curaciones milagrosas gracias a la oración ante la Reliquia. El 14 de abril de 1513, el Papa León X publicó la Bula, permitiendo la veneración de la Santa Reliquia, que él mismo, en repetidas ocasiones, había llevado en procesión por las calles de Roma. Poco después, la Reliquia fue restituída a Croacia. Durante el siglo XVIII, la Croacia septentrional fue atacada por la peste. El pueblo se dirigió a Dios para invocar su auxilio. Lo mismo hizo el Parlamento croata, que durante la sesión llevada a cabo en la ciudad de VaraÏdin, el 15 de diciembre de 1739, hizo el voto de construir una capilla en Ludbreg en honor al Milagro si la peste se detenía. La peste fue derrotada pero el voto prometido sólo fue cumplido en 1994, con el restablecimiento de la democracia en Croacia. En el año 2005, en la capilla votiva, el artista Marijan Jakubin pintó un gran fresco de la Última Cena en el que, en vez de los Apóstoles, se encuentran los santos y beatos croatas. En el lugar de San Juan, se encuentra el beato Iván Merz, que durante el Sínodo de los Obispos sobre la Eucaristía, realizado en Roma en el año 2005, ha sido contado entre los 18 santos eucarísticos más importantes de la historia de la Iglesia. En el cuadro, Cristo sostiene en su manola Custodia con la Reliquia del Milagro Eucarístico



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