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Evangelio del día 31 de enero, 2019



En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: "¿Acaso se enciende una vela para meterla debajo de una olla o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero? Porque si algo está escondido, es para que se descubra; y si algo se ha ocultado, es para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír, que oiga".

Siguió hablándoles y les dijo: "Pongan atención a lo que están oyendo. La misma medida que utilicen para tratar a los demás, esa misma se usará para tratarlos a ustedes, y con creces. Al que tiene, se le dará; pero al que tiene poco, aun eso poco se le quitará". (Mc 4, 21-25)

Esta enseñanza de Cristo es una pequeña parábola. Lc la trae dos veces. Una (Lc 8:16-18), como Mc, a continuación de la parábola del sembrador, y en la sección del primer viaje. Esto es indicio de que se recogen de fuentes escritas. Más dificultoso sería saber si Cristo las pronunció unidas. La ausencia de esta unión en Mt disminuye la probabilidad (Mt 5:15).

El tema que Mc desarrolla, y lo mismo Lc, es sobre el misterio del Reino, como encuadrado que está entre otros con este tema, y como sugieren los elementos de que está compuesta. Mc establece una contraposición literaria entre la forma impersonal con que Cristo pronuncia la parábola de la semilla que crece (v.26) y la del grano de mostaza (v.30), “decía,” y la que utiliza para introducir esta parábola (v.21) y la de la “medida” (v.24), “decíales a ellos”; pero estos “mismos” a quienes se dirige son, en el contexto de Mc, los “Doce,” junto con “los que estaban en torno suyo” (v.10). A éstos es a los que les expuso el sentido oculto de la parábola del sembrador. A estos doce apóstoles y a esos oyentes solícitos, y acaso “discípulos,” les dice Cristo esta otra parábola del reino. Sin embargo, en Mc “les dijo” suele ser una fórmula de coordinación.

Su aplicación por la Iglesia primitiva se hace a jerarquías (Mt 5:14.16).

Es una enseñanza (v.22) ilustrada con un pequeño ejemplo parabólico. Nadie enciende en la noche, en su casa, una candela, cuando hay necesidad de su luz, para ocultarla bajo un ”modio” o bajo la cama. Si se la enciende, es para que luzca.

Pues si El enciende ahora, con parábolas, el misterio del Reino, no es para que quede oculto, sino para que, en su momento oportuno, se conozca: brille su luz. La doctrina salvadora del Reino no es enseñada para que quede oculta, sino para que dé a todos luz de vida. No es una ”gnosis” exotérica para iniciados. ¿A qué se refiere más en concreto esta enseñanza? Cristo alerta la curiosidad a penetrarlo: “Si alguno tiene oídos, oiga.”

Podría quedar esta sentencia de Cristo enunciada así en general: la doctrina del Reino “crecerá,” se divulgará, se extenderá; no quedará “oculta.” Pero es muy probable que, dirigida esta enseñanza a los apóstoles, se incluya en ella un sentido más directo a ellos. Si en ellos se encendió esta luz del Reino, no es para que la “escondan,” sino para que la divulguen, la enseñen, la prediquen. Es la misma enseñanza que Cristo les dirige en el “sermón del Monte,” cuando les dice que ellos son “la luz del mundo” (cf. Mt 5:14-15), aunque luego en Mt se derive la enseñanza más al sentido moral.

Esta interpretación, puesta, además, en función de la pequeña parábola siguiente, parece muy probable, al menos en el intento de Mc.

V.21. ¿Acaso viene (έρχεται) la luz? La frase es un poco extraña, expresándose con ello la luz de lucerna que se va a poner en un candelero. De aquí las variantes que se encuentran en algunos manuscritos, que ponen, en lugar de “venir,” “encender,” pero lección no críticamente sostenible. Se propuso también una confusión del arameo 'aza', “alumbrar,” con 'atha, “venir,” y que, por la semejanza de sus grafías originales, se prestaría a una fácil equivocación en el traductor. Para Lagrange “es mucho más probable que Mc, como en la explicación del sembrador, piense en el sentido metafórico de la lámpara que viene al mundo.”

El “modio” (μόδιος) es la grecización de la palabra latina “modius,” medida de áridos de algo más de ocho litros. Sin embargo, aquí no cuentan estos detalles de precisión.

La palabra frecuentemente traducida por “cama” (χλινη) puede también tener el sentido de “lecho” de la mesa en el que se reclinan los convidados.

La “lucerna” (λύχνος) corresponde a las pequeñas lamparillas judías de terracota de muy pocos centímetros, y que se ponían sobre el “candelero” (λυχνία), soporte de cierta altura que permitía dar mayor radio de luminosidad a la lucerna.

V.22. Que todo lo oculto será descubierto y vendrá a la luz, significa en el pensamiento de Mc, cuya sentencia acaso está aquí encajada procedente de otro contexto, que el Reino, entonces en principios e insignificante, aparecerá en la plenitud de lo que es: a plena luz. Probablemente, en este contexto, por obra de los apóstoles.

El auditorio, en este contexto de Mc, siguen siendo los apóstoles y algunos otros que, en torno a Cristo, le rogaron una explicación de la parábola del sembrador.

El sentido de la misma está en la línea tanto de la anterior en este contexto — la doctrina del Reino es para enseñarse, por lo que ha de recogerse con esmero — como en la del sembrador — que caiga la simiente en buena tierra. Está expresada por dos proverbios o a tipo de proverbios.

a) v.24. Excita a los apóstoles a prestar honda atención a lo que les enseña. La luz que se les va a dar está, en parte importante, en proporción a las disposiciones con que se le escuche y reciba. Así se deben preparar los apóstoles. Se los medirá con la “medida” que ellos usaren para recibir esta enseñanza, es decir, en la proporción con que ellos se dispongan a recibir esta luz del Reino, en esa proporción se los “medirá.” Si tienen poco esmero en recibirla, será menor la “medida” que se les dé de luz del Reino; pero, si esa “medida” es grande, no sólo la recibirán en esa proporción escueta; será abundante, “se os añadirá” más. Fórmula que Lc usa a otro propósito (Lc 6:38).

La comparación usada debe de ser un proverbio. El mismo uso que hacen de ella Mt-Lc en otro sentido, lo sugiere. Rabí Meir se preguntaba: “¿Dónde se encuentra que el hombre es medido con la medida que él mide?”

b) v.25. La misma enseñanza se viene a reforzar con otro proverbio ya usado por los evangelistas a otros propósitos. “Al que tiene se le dará”; es decir, en este contexto, al que presta atención a la enseñanza de Cristo, a las parábolas que les propone, le dará más luz: luz de nuevas explicaciones, de su honda comprensión (Mt 13:12; Mt 25:29; Lc 19:26).

En cambio, “al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado” (Mt 13:12; Mt 25:29; Lc 19:26). Es la formulación oriental paradójica. ¿Cómo quitar lo que no tiene? En este contexto, el significado es que el apóstol o discípulo que ha recibido la enseñanza parabólica materialmente oída, pero a la que no prestó la atención debida, para escudriñarla o para preguntar por su sentido, le sucederá que “lo que tiene,” o sea, esta enseñanza parabólica de vida, pero sólo materialmente recibida, aun “eso que tiene le será quitado,” porque no fructificará en él y se perderá la cosecha que iba en esa simiente. La formulación proverbial oriental conserva aquí el concepto de castigo positivo: “se le quitará”; lo que puede ser el solo hecho negativo de perderlo.

“En el pensamiento de Mc importa sobremanera que los discípulos estuviesen atentos a las palabras de Jesús, para merecer recibir una luz más completa, que ellos pudiesen luego comunicar a los otros. Esta es la razón de ser de la elección que Jesús ha hecho de ellos; se tienen aquí los primeros avances de la fundación de la Iglesia docente”, pues no en vano van a ser ellos “los ministros de la palabra” (1Co 1:17) y los “dispensadores de los misterios de Dios” (1Co 4:1).



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