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Oración del día 4 de febrero, 2019



Padre, aquí estoy para hacer tu voluntad. El nuevo día se levanta perezoso y con el inicio del día, Tú me llamas a que tome parte en él. ¡Qué grande eres en tu providencia! Cuidas de todo y cada creatura tiene su espacio en ese corazón tuyo que al amar da vida. Gracias, Padre, por ese amor tan inmenso que sigue llamando a la plenitud de la vida en todos nosotros. Gracias, Padre, porque siento tu amor tan dentro de mí. Recibe hoy la ofrenda de mi pequeña vida, no es gran cosa, pero pongo ante tu altar todo lo que soy.

Señor Jesucristo, Hijo amado del Padre, que no dudaste en entregar tu vida para que tuviéramos acceso al corazón de Dios. Gracias por tu sacrificio, gracias por tu Cruz, que se ensañó tan cruelmente en tu cuerpo. No permitas, Señor mío, que añada más dolor con mi vida. Transforma mi corazón para que pueda amarte sin reservas. Solo quiero amarte y, a través de ti, amar a mis hermanos. Me abandono en tus manos, Señor, yo ya no quiero estropear más lo que Tú quieres de mí.

Santo Espíritu, santificador, desbroza con tu santo fuego todo lo que estorbe al trabajo de Dios en mí. Limpia, también, toda la suciedad que se ha acomodado en tu Iglesia. Padre de los pobres, anima nuestra oración, despierta nuestros sentidos para que adoremos a Dios, con cada fibra de nuestro cuerpo. Gracias por tu presencia entre nosotros. Toma mi vida, Santo Espíritu, y úsala como herramienta de adoración y amor.

Madre, la Virgen coronada de estrellas, belleza incomparable, templo de mi Señor. Cuida, por favor, de este sacerdote débil y pecador. Intercesora de todas las gracias, ruega al Padre para que no abandone la obra de sus manos. Ayúdame a complacer la voluntad de tu Hijo en mi vida. Protégeme con tu dulce amor maternal.



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