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Evangelio del día 21 de febrero, 2019



En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a los poblados de Cesarea de Filipo.

Por el camino les hizo esta pregunta: "¿Quién dice la gente que soy yo?" Ellos le contestaron: "Algunos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; y otros, que alguno de los profetas".

Entonces él les preguntó: "Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?" Pedro le respondió: "Tú eres el Mesías". Y él les ordenó que no se lo dijeran a nadie.

Luego se puso a explicarles que era necesario que el Hijo del hombre padeciera mucho, que fuera rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que fuera entregado a la muerte y resucitara al tercer día.

Todo esto lo dijo con entera claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y trataba de disuadirlo. Jesús se volvió, y mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro con estas palabras: "¡Apártate de mí, Satanás! Porque tú no juzgas según Dios, sino según los hombres". (Mc 8, 27-33)

Mc, lo mismo que Lc, sólo traen en este lugar el relato que hacen los apóstoles sobre quién dicen las gentes que sea él, y la confesión de Pedro proclamando que Jesús es “el Cristo,” el Mesías. Ambos traen también la prohibición que les hace para que no digan que él es el Cristo. Mira siempre a evitar exaltaciones mesiánicas prematuras.

Aunque en diversas escenas anteriores, relatadas por Mc, los “endemoniados” lo proclaman Mesías, en los apóstoles se ve un retraso en su comprensión. Puede ser que haya escenas “anticipadas” o a las que se les haya prestado un contenido posterior, ya que, en los “endemoniados,” el objetivo directo es la supremacía de Cristo sobre los demonios, con lo que el mesianismo se presenta en Israel: así al reconocerlo ellos y vencerlos, se acusaba, literariamente, aún más su triunfo.

V.27. Mc sitúa esta escena cuando Cristo se dirige “a las aldeas de Cesárea de Filipo,” pero “en el camino.” Mt es más vago; Lc, en cambio, precisará aún más (Lc 9:18).

V.29. Pedro proclama a Jesús diciendo: “Tú eres el Cristo.” Comparando esta fórmula con la de Mt-Lc, se ve que ésta es la fórmula más primitiva.

V.31. Mc es el único que resalta el que Cristo les hablaba “les enseñaba,” sobre la predicción de; su pasión y muerte “claramente” (παρρησις).

La fórmula que Mc pone para el anuncio de la resurrección al tercer día es: resucitará “después (μετά) de tres días,” mientras que Mt-Lc ponen que resucitará “en el tercer día.” La fórmula de Mc parece más primitiva. Mc la mantiene en los otros pasajes (Mt 9:31; Mt 10:34). Luego desaparece en el ν. Τ. para darse una formulación más precisa “en el tercer día.” Tiene, pues, sabor de una fórmula ante eventum. Ni habría inconveniente que en la redacción literaria de las tres predicciones se hubiesen tenido en cuenta matices post eventum.

El “estilo profético” tiene sus leyes, y la fundamental es dar el vaticinio con tonos difuminados. Sería probable que Cristo se amoldase a él (Schmid). Por eso, los hechos cumplidos habrían contribuido a matizar la redacción literaria posterior del vaticinio. Y lo mismo se diga de las otras dos predicciones sobre este tema.



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