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Completas, 9 de noviembre, 2019

Invocación


V. Dios mío, ven en mi auxilio. R. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.


Examen

Hermanos: Llegados al fin de esta jornada que Dios nos ha concedido, reconozcamos humildemente nuestros pecados.


Yo confieso ante Dios Todopoderoso y ante vosotros, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos, que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.


V. Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. R. Amén.

HIMNO

Como el niño que no sabe dormirse sin cogerse a la mano de su madre,  así mi corazón viene a ponerse sobre tus manos al caer la tarde.


Como el niño que sabe que alguien vela  su sueño de inocencia y esperanza, así descansará mi alma segura,  sabiendo que eres tú quien nos aguarda.


Tú endulzarás mi última amargura,  tú aliviarás el último cansancio, tú cuidarás los sueños de la noche, tú borrarás las huellas de mi llanto.


Tú nos darás mañana nuevamente la antorcha de la luz y la alegría, y por las horas que te traigo muertas, tú me darás una mañana viva. Amén.


SALMODIA


Ant. Mi carne descansa serena.


Salmo 15 EL SEÑOR ES EL LOTE DE MI HEREDAD Dios resucitó a Jesús rompiendo las ataduras de la muerte (Hch 2, 24).


Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti; yo digo al Señor: «Tú eres mi bien.» Los dioses y señores de la tierra no me satisfacen.


Multiplican las estatuas de dioses extraños; no derramaré sus libaciones con mis manos, ni tomaré sus nombres en mis labios.


El Señor es el lote de mi heredad y mi copa; mi suerte está en tu mano: me ha tocado un lote hermoso, me encanta mi heredad.


Bendeciré al Señor, que me aconseja,  hasta de noche me instruye internamente.  Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré.


Por eso se me alegra el corazón, se gozan mis entrañas, y mi carne descansa serena.

Porque no me entregarás a la muerte, ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.


Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha.


Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.


Ant. Mi carne descansa serena.


LECTURA BREVE 1Ts 5, 23

Que el mismo Dios de la paz os consagre totalmente, y que todo vuestro espíritu, alma y cuerpo, sea custodiado sin reproche hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo.


RESPONSORIO BREVE

V. A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.  R. A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.  V. Tú, el Dios leal, nos librarás. R. Encomiendo mi espíritu. V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R. A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. 


CÁNTICO EVANGÉLICO


Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz. 


Cántico de Simeón Lc 2, 29-32 CRISTO, LUZ DE LAS NACIONES Y GLORIA DE ISRAEL


Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.


Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.


Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz. 


ORACIÓN

Señor Dios nuestro, concédenos un descanso tranquilo que restaure nuestras fuerzas, desgastadas ahora por el trabajo del día; así, fortalecidos con tu ayuda, te serviremos siempre con todo nuestro cuerpo y nuestro espíritu. Por Jesucristo nuestro Señor.


CONCLUSIÓN

V. El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una muerte santa. R. Amén.


INVOCACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN

Madre del Redentor, virgen fecunda, puerta del cielo siempre abierta, estrella del mar, ven a librar al pueblo que tropieza y se quiere levantar. Ante la admiración de cielo y tierra, engendraste a tu santo Creador, y permaneces siempre virgen. Recibe el saludo del ángel Gabriel, y ten piedad de nosotros, pecadores.



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