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Completas del día 14 de enero, 2020

Invocación


V. Dios mío, ven en mi auxilio. R. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.


Examen


Hermanos: Llegados al fin de esta jornada que Dios nos ha concedido, reconozcamos humildemente nuestros pecados.


Yo confieso ante Dios Todopoderoso y ante vosotros, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos, que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.


V. Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. R. Amén.

HIMNO


Tiembla el frío de los astros, y el silencio de los montes duerme sin fin. (Sólo el agua de mi corazón se oye).

Su dulce latir, ¡tan dentro!, calladamente responde a la soledad inmensa de algo que late en la noche.

Somos tuyos, tuyos, tuyos; somos, Señor, ese insomne temblor del agua nocturna, más limpia después que corre.

¡Agua en reposo viviente, que vuelve a ser pura y joven con una esperanza! (Sólo en mi alma sonar se oye).

Gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.


SALMODIA


Ant. No me escondas tu rostro, ya que confío en ti.


Salmo 142, 1-11 LAMENTACIÓN Y SÚPLICA ANTE LA ANGUSTIA El hombre no se justifica por cumplir la ley; sino por creer en Cristo Jesús (Gál 2, 16).


Señor, escucha mi oración; tú, que eres fiel, atiende a mi súplica; tú, que eres justo, escúchame. No llames a juicio a tu siervo, pues ningún hombre vivo es inocente frente a ti.

El enemigo me persigue a muerte, empuja mi vida al sepulcro, me confina a las tinieblas como a los muertos ya olvidados. Mi aliento desfallece, mi corazón dentro de mí está yerto.

Recuerdo los tiempos antiguos, medito todas tus acciones, considero las obras de tus manos y extiendo mis brazos hacia ti: tengo sed de ti como tierra reseca.

Escúchame en seguida, Señor, que me falta el aliento. No me escondas tu rostro, igual que a los que bajan a la fosa.

En la mañana hazme escuchar tu gracia, ya que confío en ti. Indícame el camino que he de seguir, pues levanto mi alma a ti.

Líbrame del enemigo, Señor, que me refugio en ti. Enséñame a cumplir tu voluntad, ya que tú eres mi Dios. Tu espíritu, que es bueno, me guíe por tierra llana.

Por tu nombre, Señor, consérvame vivo; por tu clemencia, sácame de la angustia. 


Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.


Ant. No me escondas tu rostro, ya que confío en ti.


LECTURA BREVE 1 Pe 5, 8-9

Sed sobrios, estad alerta, que vuestro enemigo, el diablo, como león rugiente, ronda buscando a quien devorar; resistidle firmes en la fe.


RESPONSORIO BREVE

V. A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.  R. A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.  V. Tú, el Dios leal, nos librarás. R. Encomiendo mi espíritu. V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R. A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. 


CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz. 


Cántico de Simeón Lc 2, 29-32 CRISTO, LUZ DE LAS NACIONES Y GLORIA DE ISRAEL


Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.


Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. 


Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz. 


ORACIÓN

Ilumina, Señor, nuestra noche y concédenos un descanso tranquilo; que mañana nos levantemos en tu nombre y podamos contemplar, con salud y gozo, el clarear del nuevo día. Por Jesucristo nuestro Señor.


CONCLUSIÓN Bendición

V. El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte. R. Amén.


INVOCACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN

Salve, Reina de los cielos y Señora de los ángeles; salve raíz, salve puerta, que dio paso a nuestra luz. Alégrate, virgen gloriosa, entre todas la más bella; salve, hermosa doncella, ruega a Cristo por nosotros.



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