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Completas del día 23 de septiembre, 2019

Completas


V. Dios mío, ven en mi auxilio. R. Señor, date prisa en socorrerme.


Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo como era en el principio, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén. 


EXAMEN DE CONCIENCIA

Hermanos: Llegados al fin de esta jornada que Dios nos ha concedido, agradezcamos sus dones y reconozcamos humildemente nuestros pecados.

Todos examinan en silencio su conciencia.


V. Señor, ten misericordia de nosotros. R. Porque hemos pecado contra ti. V. Muéstranos, Señor, tu misericordia. R. Y danos tu salvación.

V. Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. R. Amén.


HIMNO

De la vida en la arena me llevas de la mano al puerto más cercano, al agua más serena. El corazón se llena, Señor, de tu ternura; y es la noche más pura y la ruta más bella porque tú estás en ella, sea clara u oscura.

La noche misteriosa acerca a lo escondido; el sueño es el olvido donde la paz se posa. Y esa paz es la rosa de los vientos. Velero, inquieto marinero, ya mi timón preparo -tú el mar y cielo claro- hacia el alba que espero.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Amén.


SALMODIA

Ant. Tú, Señor, eres clemente y rico en misericordia.


Salmo 85 ORACIÓN DEL POBRE ANTE LOS PROBLEMAS Bendito sea Dios, que nos alienta en nuestras luchas (2 Co 1,3-4).     

Inclina tu oído, Señor, escúchame, que soy un pobre desamparado; protege mi vida, que soy un fiel tuyo; salva a tu siervo, que confía en ti.

Tú eres mi Dios, piedad de mí, Señor, que a tí te estoy llamando todo el día; alegra el alma de tu siervo, pues levanto mi alma hacia ti;

porque tú, Señor, eres bueno y clemente, rico en misericordia con los que te invocan. Señor, escucha mi oración, atiende a la voz de mi súplica.

En el día del peligro te llamo, y tú me escuchas. No tienes igual entre los dioses, Señor, ni hay obras como las tuyas.

Todos los pueblos vendrán a postrarse en tu presencia, Señor; bendecirán tu nombre: "Grande eres tú, y haces maravillas; tú eres el único Dios".

Enséñame, Señor, tu camino, para que siga tu verdad; mantén mi corazón entero en el temor de tu nombre.

Te alabaré de todo corazón, Dios mío; daré gloria a tu nombre por siempre, por tu gran piedad para conmigo, porque me salvaste del abismo profundo.

Dios mío, unos soberbios se levantan contra mí, una banda de insolentes atenta contra mi vida, sin tenerte en cuenta a ti.

Pero tú, Señor, Dios clemente y misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad y leal, mírame, ten compasión de mí.

Da fuerza a tu siervo, salva al hijo de tu esclava; dame una señal propicia, que la vean mis adversarios y se avergüencen, porque tú, Señor, me ayudas y consuelas.


Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo

como era en el principio, ahora y siempre

y por los siglos de los siglos. Amén. 


Ant. Tú, Señor, eres clemente y rico en misericordia.


LECTURA BREVE 1 Ts 5, 9-10

Dios nos ha destinado a obtener la salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo; él murió por nosotros, para que, despiertos o dormidos, vivamos con él.


RESPONSORIO BREVE

V. A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. R. A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. V. Tú, el Dios leal, nos librarás. R. Encomiendo mi espíritu. V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R. A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. 


CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz. 


Cántico de Simeón Lc 2, 29-32 CRISTO, LUZ DE LAS NACIONES Y GLORIA DE ISRAEL


Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.


Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz.

 

ORACIÓN

Concede, Señor, a nuestros cuerpos fatigados el descanso necesario, y haz que la simiente del reino que con nuestro trabajo hemos sembrado hoy crezca y germine para la cosecha de la vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.


CONCLUSIÓN Bendición

V. El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte. R. Amén. 


INVOCACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN

Madre del Redentor, virgen fecunda, puerta del cielo siempre abierta, estrella del mar, ven a librar al pueblo que tropieza y se quiere levantar. Ante la admiración de cielo y tierra, engendraste a tu santo Creador, y permaneces siempre virgen. Recibe el saludo del ángel Gabriel, y ten piedad de nosotros, pecadores.



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