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Editorial: ¿Cisma?

Que en el amor constante que Dios tiene a su Iglesia, nos guíe hasta la verdad y fortalezca la unidad de la Iglesia.

Mis queridos hermanos, nunca antes había sentido tan fuerte como ahora la certeza de que estamos viviendo en la antesala de un nuevo cisma en la Iglesia. Muchos portales católicos y la mayoría de los reporteros del Vaticano no dejan de hablar de ello, ya incluso, sin asombrarse.

A mediados de marzo, el Cardenal Marx, presidente de la Conferencia alemana de obispos, nos dejaba de piedra con el anuncio de un Sínodo de la Iglesia en Alemania. Su intención es centrar la mirada en la moral sexual, el celibato sacerdotal y la Eucaristía.

Para nadie es ya algo desconocido que en muchas diócesis del mundo, sus obispos han autorizado la comunión de los que viven amancebados, los divorciados viviendo con otras parejas, y los protestantes casados con católicos, con el añadido de la bendición de parejas homosexuales.

La semana pasada renunciaba un obispo canadiense por haber autorizado que una monja celebrara una boda. Es decir que en esta Iglesia, cada quién hace lo que le da la gana, sin encomendarse ni a Dios ni al diablo.

Además, estamos en puertas del Sínodo de la Amazonia, que por los documentos de trabajo, da la impresión de que se celebra en el Rin y no en el Amazonas. Un Cardenal alemán, Brandemüller, ha calificado los documentos de trabajo heréticos. En ese sínodo se espera aprueben la ordenación sacerdotal de los “viri probati”, hombres casados que sean líderes de sus comunidades.

El obispo Franz-Josef Overbeck, ordinario de la diócesis de Essen en Alemania, dijo que el Sínodo de octubre en Roma conducirá a una «ruptura» en la Iglesia y que «nada será lo mismo que fue».

El 29 de junio, el Papa Francisco enviaba una carta a la Iglesia en Alemania manifestando su preocupación por el futuro de la Iglesia y animando a reflexionar sobre la evangelización de la Iglesia.

Casi al mismo tiempo, el Papa emérito Benedicto, concedía una entrevista para manifestar que sólo había un Papa y este era Francisco y que mantener la unidad de la Iglesia era fundamental.

¿Por qué era necesario que Benedicto saliera a la palestra para reiterar lo que todo el mundo sabía? Quizás porque se está viendo amenazada.

Por todo lo expuesto, hermanos, oremos al Padre por nuestra Iglesia, que no se vea otra vez rota por un cisma.


Padre, ante las amenazas de división y cisma,

Guíanos a la verdad, la única Verdad que eres Tú.

Danos fuerza para resistir los embates del enemigo.

Tú, que nos has dado el regalo de nuestros pastores,

Toca sus corazones para que siempre estén unidos a ti

Y guidos por la sabiduría del Espíritu Santo, nos guíen a todos nosotros

Con la luz de la verdad.

Por Cristo nuestro Señor. Amén.



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