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El ‘jefe’ de los obispos de EEUU, acusado de encubrir un caso de abuso sexual

El presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, cardenal Daniel DiNardo, ha sido acusado por una mujer de Texas de permitir que su antiguo vicario general siguiera ejerciendo pese a las quejas presentadas contra él por la denunciante.

El cardenal Daniel DiNardo, presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos y arzobispo de Galveston-Houston, ha sido acusado de negligencia en la gestión de un caso que afecta al que fuera su vicario general, monseñor Frank Rossi, a quien permitió seguir ejerciendo pese a las denuncias de abuso sexual presentadas privadamente por una feligresa.

Aunque DiNardo transfirió al acusado, la mujer, Laura Pontikes, asegura que se le prometió que el mismo dejaría de ejercer su ministerio sacerdotal tras asegurar que la había coaccionado sexualmente.

Pontikes acudió a Rossi en 2007 en busca de consejo espiritual en un momento difícil de su vida y, según afirma, el sacerdote empezó a presionarla a ella y a su familia para que donara millones de dólares y, en 2012, inició una relación sexual con ella en sus encuentros de dirección espiritual.

La relación, que la archidiócesis cuestiona, continuó durante más de un año, y en el curso de la misma el sacerdote intentó absolverla sacramentalmente de los mismos pecados de lujuria que había cometido con él, una grave ofensa que, según el Código Canónico, puede llevar a la excomunión del cura sacrílego.

En declaraciones a la agencia Associated Press, la archidiócesis insiste en que Rossi no oyó en confesión a Pontikes durante o después de la supuesta relación lúbrica, aunque el secreto de confesión hace imposible que el arzobispado pueda conocer este extremo sin incurrir en sacrilegio. Ese tipo de acusaciones corresponde juzgarlas a la Congregación de la Doctrina de la Fe, que se ocuparía ya del caso según la archidiócesis.

Pontikes declaró a AP que denunció su relación culpable en abril de 2016, después de finalizarla, pero se resistió a comunicar el caso a la policía a instancias de la propia archidiócesis aunque, finalmente, presentó la denuncia policial en 2018.

Rossi renunció a su parroquia en mayo de 2016, anunciando a sus feligreses que estaba pasando por un periodo personal muy difícil. Según Pontikes, una funcionaria de la archidiócesis, la hermana Gina Iadanza, le aseguro que no se permitiría a Rossi volver a ejercer su ministerio sacerdotal, un relato que la archidiócesis tacha de “inexacto”. Pontikes y la archidiócesis habrían acordado una mediación de dos años en torno a esta cuestión, aunque se desconoce a qué acuerdo se acabó llegando. Lo cierto es que Rossi volvió al ministerio activo tras un periodo de tratamiento, y en julio de 2017 se le concedió oficialmente el retiro “con permiso para ejercer en la Diócesis de Beaumont,” según una nota oficial de la archidiócesis. “Será párroco de Nuestra Señora de los Pinos en Woodville, Texas”.

Según la Diócesis de Beaumont, Rossi llegó como sacerdote en regla con la Iglesia, y no se han presentado nuevas quejas sobre su comportamiento.



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