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Evangelio del día 13 de mayo, 2019

En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: "Yo les aseguro que el que no entra por la puerta del redil de las ovejas, sino que salta por otro lado, es un ladrón, un bandido; pero el que entra por la puerta, ése es el pastor de las ovejas. A ése le abre el que cuida la puerta, y las ovejas reconocen su voz; él llama a cada una por su nombre y las conduce afuera. Y cuando ha sacado a todas sus ovejas, camina delante de ellas, y ellas lo siguen, porque conocen su voz. Pero a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños".

Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron lo que les quería decir. Por eso añadió: "Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes que yo, son ladrones y bandidos; pero mis ovejas no los han escuchado.

Yo soy la puerta; quien entre por mí se salvará, podrá entrar y salir y encontrará pastos. El ladrón sólo viene a robar, a matar y a destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia''. (Jn 10, 1-10)


El evangelista, después de hacer el primer relato, en el que se traza una estampa de la vida pastoril, destacándose en él la “puerta” del redil y características del “pastor” de las ovejas, dice que Cristo les dice esta paroimía.

El evangelista, después de exponer el primer cuadro (v.1-6), dice que Cristo habló esta παροιμία (cf. Jn 16:25-29; Eco 39:3; etcétera). Esta palabra griega traduce la hebrea marshal, que abarca, genéricamente, todo tipo de sentencias: enigmas, parábolas, alegorías, proverbios, etc. Con este amplio sentido aparece en el Ν.Τ. (2Pe 2:22). Se ve que aquí es un género mixto de alegoría y parábola alegorizante”. Ya que la estructura fundamental es el de una narración verosímil, excepto algún detalle puesto en orden a la alegorización. Como ésta ha de explicarse, es Cristo el que luego la va a alegorizar en un doble aspecto: el de la “Puerta” y el del “Pastor.”

La imagen supone un redil, un seto de ovejas en el campo. Según la costumbre palestina, están hechos con un muro de piedra o con una simple empalizada de madera. Un guardián, que aquí llama “portero,” por la importancia alegórica que va a tener la puerta, vela durante la noche para defender el rebaño de posibles robos. Los pastores suelen retirarse del redil, y hasta, en ocasiones, ir a la tienda, donde les espera, acampada, su familia.

Si el pastor tiene que entrar en el redil, entra por la puerta, que le abre el destacado “portero” (θυρωρός ). En cambio, el que pretende venir para robar o hacer una venganza en las ovejas de su vecino, ése lo hace calladamente; no entra por la puerta; entra por otra parte. Es “ladrón” (χλήπτης ), que usa de astucia, y “salteador” (ληστής ) que usa incluso de violencia. Ambas expresiones son, de hecho, sinónimas y pleonásticas (Abd 1:5), para expresar el robo y bandidaje.

El pastor, que entra por la puerta del redil por la mañana, va a sacar sus ovejas. Es frecuente que en un redil se guarden las ovejas de diversos dueños.

El pastor, centrando, llama a sus ovejas. Estas conocen su voz y su llamada característica. Y hasta llama a sus ovejas por su nombre. De este detalle escribe Lagrange: “Es aún el uso de los pastores de Palestina, como nosotros lo hemos comprobado frecuentemente.” Recientemente todavía los pastores palestinos dan nombres a los principales animales de su rebaño.

Así llamadas y reagrupadas en torno suyo, las “saca.” Y, cuando ya están fuera, él se pone delante de ellas, a diferencia del uso de Occidente, en que los pastores suelen ir detrás. Y, llamándolas, nuevamente le siguen, porque conocen su voz. “En Oriente, el pastor llama de tiempo en tiempo a sus ovejas a su presencia lanzando un grito agudo. Ellas conocen su voz y le siguen; pero, si un extraño lanza el mismo grito, se paran al punto y levantan la cabeza, como alarmadas. Si se repite este grito, se revuelven y huyen, pues no conocen la voz del extraño. Esto no es un adorno., sino un hecho.”

Terminada la exposición de este modo, dice el evangelista que los oyentes, sin duda fariseos, “no entendieron qué era lo que les hablaba.” Si toda parábola o alegoría exige saber qué es lo que con ello se quiere enseñar o ilustrar, los fariseos, rectores espirituales de Israel, no podían sospechar que ellos fuesen “salteadores” espirituales del rebaño que estaba guardado en el redil de Israel. Cristo va a exponerlo.

Robinson piensa si en este relato no se encontrarán “fusionadas” dos parábolas. La primera, v.l-3a, trataría del portero; la segunda, v.3b-5, del pastor.

Cristo comienza identificándose, alegóricamente, con la puerta del redil. Este es Israel (v.16). El es”la puerta de las ovejas.” Pero el contexto exige que se refiera no a las “ovejas,” Israel, que entren o salgan por él, con el valor semita que esto tiene, sino a los “pastores” que se acercan o quieren regir, religiosamente, a Israel. Escritores antiguos interpretaban la “puerta” como el lugar por donde habían de pasar las “ovejas” (íg. De Antioquía, Ad Phil 9:1; Hermas, Pastor, comp. 9:12:3). Pero la contraposición está muy acusada entre los que “vinieron” antes de él, y a los que “las ovejas no los oyeron”; porque, siendo él “la Puerta,” tienen que entrar por él esos a los que las “ovejas no oyeron”; pues esos “ladrones” del v.8=al “ladrón” del v.10, está contrapuesto a las “ovejas.” Él es, pues, la “puerta” para ingresar, lícita, digna y provechosamente, a regir el rebaño religioso de Israel (Jn 21:15-17). Pero sucedió que “todos los que vinieron” a esta obra de rectoría religiosa “eran ladrones y salteadores.” Pero, aunque vinieron con estas pretensiones, “las ovejas no los oyeron.” ¿Quiénes eran éstos? Naturalmente no se refiere a la legítima autoridad del A.T., puesta por Dios. Se sostienen dos opiniones:

a) Los falsos mesías. — Se alega para esto que no pueden ser los fariseos, pues estaban ya en el redil de Israel, por lo que no tenían que forcejear para entrar, y, siendo de hecho los rectores, no se puede decir que hacían violencia en su rectoría. Y, de hecho, el pueblo judío los seguía, los “oía.” Por exclusión deben de ser los falsos mesías, de los que se registran varios. Estos venían a Israel con una función mesiánica. Pero no podían venir rectamente. Sólo fueron para Israel, y los hechos lo demostraron, “ladrones y salteadores.”

b) Los fariseos. — Si la vinculación de este pasaje no es histórica con la discusión y condena de la “ceguedad” de los fariseos, del capítulo anterior, a propósito de la curación del ciego de nacimiento, al menos tiene una manifiesta vinculación literaria. Y, por tanto, de propósito del autor contra los fariseos.

No se refiere Cristo, probablemente, a los que “vinieron” a Israel en estadios muy anteriores a Él, sino que, con el Mesías presente, ya no cabía otra licitud para ir religiosamente a Israel que por medio de Él.

Y para confirmar que los fariseos, en general, vinieron a ser para Israel “ladrones y salteadores,” que boicotearon el ingreso del pueblo en la fe de Cristo Mesías — en el redil cristiano de Israel —, basta leer los evangelios, y concretamente dos secciones de Mt y Lc, que son dos cuadros terribles a este propósito (Mt 23:1-36; Lc 11:39-52; cf. Jer 23:1.2, etc.).

El mismo Cristo se compadecerá, un día, de las muchedumbres, que, desorientadas religiosamente, “estaban fatigadas y decaídas, como ovejas sin pastor” (Mt9:36).

Mientras que el ladrón del rebaño no entra por la puerta del redil, porque entra clandestinamente para perjudicar, así aquí, en cambio, siendo El “la puerta,” el que entra en el rebaño de Israel por medio de Cristo, que es con su fe y autoridad, ése “será salvo, irá y vendrá, y encontrará pasto.”

La frase “ir y venir” es un semitismo bien conocido, con el que se expresa las libres idas y venidas en la vida ordinaria (Nm 27:17; Dt 28:6; 1Sa 29:6, etc.; Hch 1:21), con el buen suceso o éxito en una empresa.

En íntima unión con esta frase parece ha de interpretarse la primera: “será salvo.” Entendido de los “pastores” que entran al rebaño de Israel, en el contexto, este “será salvo,” mejor que significar que, entrando así, no se deberá temer del juicio de Dios por esta obra rectora (Jn 3:17; Jn 5:24-29; Jn 12:47; 1Jn 2:28; 1Jn 4:17), parece ser sinónimo de los versículos posteriores, y venir, pleonásticamente, a indicar la facilidad que encontrará en su misión y el buen éxito de su empresa.

Por eso, “encontrará pasto,” el buen pasto espiritual, para su rebaño. Era metáfora ya usada en el A.T. para expresar una vida abundante y garantizada (Isa_49:9ss; Eze_34:14; Sal_23:2).

Y el motivo de estas facilidades en la misión de los “pastores” que entran al rebaño de Israel por Cristo-Puerta, y los buenos y saludables pastos que encontrarán para sus “ovejas,” es que Cristo no vino como los salteadores, que vienen para matar el ganado, sino que vino para que “tengan vida, y la tengan abundante.”

Al entrar por Cristo-Puerta, reciben de Él lo que necesitan para su oficio pastoral. Y como ellos han de dispensar al rebaño la “vida” eterna, que es la que Cristo dispensa (v.28; cf. Jn 3:16.36; Jn 5:40; Jn 6:33.35.38; etc.), así se les dispensará esta “vida” que Cristo comunica, y se la dará “abundantemente,” que es la vida que generosamente da Cristo (Mt 25:29; Lc 6:38).

La Vulgata vierte por el comparativo “más abundantemente” (abundantius); pero el texto griego no pone el comparativo, sino el positivo “abundantemente” (περισσόν ). Que es lo que exige el contexto, ya que la comparación se establece entre la vida que dispensa Cristo y sus “pastores” y la obra de los salteadores y ladrones del rebaño. Pero éstos no confieren ninguna. Luego la vida que dispensa Cristo no es “más abundante” que la que comunican los otros, sino que es, simplemente, “abundante.”

En todo el pasaje está clara la enseñanza de que en la Iglesia habrá “pastores” secundarios del “Príncipe de los pastores” (1Pe 5:4), distintos del rebaño, habilitados, capacitados por Cristo para esta misión, y que para conducir el rebaño han de tener autoridad y todo lo que supone este apacentamiento espiritual,, que es dispensar la “vida”: enseñanza, sacramentos, gobierno. Es la enseñanza latente de la jerarquía y sacerdocio cristianos. Por el contrario, el que se acerca al rebaño sin entrar por Cristo, es “ladrón y salteador”; no está capacitado por Cristo para su oficio; por eso su obra, que en el contexto son los fariseos contemporáneos de Cristo, no es otra que venir “para robar, matar y destruir” (v.10) la fe en Cristo, y, en consecuencia, la “vida,” que sólo El dispensa.

Se pensó sobre el posible origen de donde se toma esta imagen de la “Puerta.” Se dice que de la gnosis precristiana, donde la “puerta” es de uso muy frecuente. Se citan las Homilías pseudode-mentiras (III 52), pero éstas son de época cristiana, y están influidas por Jn 10:7.9. Otros piensan en el Sal 118:20 (LXX): “Esta es la puerta del Señor, los justos entrarán por ella.” De este mismo salmo, los v.22 y 26 son citados como mesiánicos en los evangelios (Mt 21:42 par. y Mc 11:9 par.). Acaso pudo haber sido sugerido por este salmo mesiánico: sería “Puerta” mesiánico-divina.



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