• ADMIN

Evangelio del día 24 de junio, 2019

Por aquellos días, le llegó a Isabel la hora de dar a luz y tuvo un hijo. Cuando sus vecinos y parientes se enteraron de que el Señor le había manifestado tan grande misericordia, se regocijaron con ella.

A los ocho días fueron a circuncidar al niño y le querían poner Zacarías, como su padre; pero la madre se opuso, diciéndoles: "No. Su nombre será Juan". Ellos le decían: "Pero si ninguno de tus parientes se llama así".

Entonces le preguntaron por señas al padre cómo quería que se llamara el niño. Él pidió una tablilla y escribió: "Juan es su nombre". Todos se quedaron extrañados. En ese momento a Zacarías se le soltó la lengua, recobró el habla y empezó a bendecir a Dios.

Un sentimiento de temor se apoderó de los vecinos y en toda la región montañosa de Judea se comentaba este suceso. Cuantos se enteraban de ello se preguntaban impresionados: "¿Qué va a ser de este niño?" Esto lo decían, porque realmente la mano de Dios estaba con él.

El niño se iba desarrollando físicamente y su espíritu se iba fortaleciendo, y vivió en el desierto hasta el día en que se dio a conocer al pueblo de Israel. (Lc 1, 57-66. 80)


La narración del nacimiento del Bautista es sobria. Los familiares y vecinos se “congratulaban” con Isabel por su maternidad, que revestía para ella, y para todos, aun desde el punto de vista familiar, una bendición, al quitarse a Isabel el “oprobio” de la esterilidad.

Al octavo día se hacía la circuncisión. Era el rito por el que un judío se incorporaba a Israel. Se le podía practicar por cualquier persona, hombre o mujer, y dentro de casa, y dispensaba del reposo sabático. Aunque primitivamente no se hacía así, en la época neotestamentaria se ponía el nombre el día de la circuncisión. Se solía poner el nombre del abuelo, y aunque era raro ponerles el nombre de sus padres, había casos en que se hacía así en el judaísmo tardío. Por eso, dada la avanzada edad de Zacarías, querían llamarle con su nombre. Pero Isabel interviene. Ni Isabel ni Zacarías se podían haber ocultado los prodigios de Dios en ellos. Por eso declara que se llamará. Extrañó este nombre por no haber nadie en la familia que se llamase así. Ante esta pequeña disputa interviene Zacarías. Como sordo y mudo, le hacen señas para que responda. Pero pidió una “tablilla” recubierta de cera y escribe que ha de llamarse Juan. Y al punto recobró su voz.

El hecho causó su impacto, y por toda la región montañosa de Judea pensaron en los destinos providenciales de aquel niño: concebido en una vejez estéril y acompañado su nacimiento de prodigios.

Lc presenta a Zacarías “lleno del Espíritu Santo,” por lo que va a “profetizar.” El Espíritu Santo es aquí la acción de Dios ad extra, como se ve por el vocabulario del A.T. Otra cosa sería si Lc le vinculó ya a este clisé paleo-testamentario el sentido de persona divina. Es la acción divina la que le va a mover a “profetizar.” Esta palabra no exige de suyo el anuncio de un futuro, sino el hablar movido por la acción de Dios, o hacer exhortaciones religiosas (Hch 15:32). Aunque aquí se juntan ambas cosas.

Los autores discuten ampliamente sobre el posible número de estrofas de que conste. Tiene dos partes bien marcadas: 1) la obra de la redención está comenzada; 2) su hijo será el Precursor del Mesías.

1) La obra de la redención está comenzada. — El Dios de Israel, si visitaba a su pueblo con castigos, también tenía “visitas” de bendición. Esta fue la gran “visita.” Porque con ella ha traído a su “pueblo” la “liberación.” Esta tenía por tipo la liberación de su pueblo de Egipto; aquí es la gran λύτρωσις ο redención. ¿A qué “pueblo” se refiere? El vocabulario es del A.T., diciéndose, además, que se hizo esta obra “en favor nuestro.” Pero, al entroncarse esta “redención” con la promesa hecha a Abraham (v.73), esta “visita” redentora se extiende así a todos.

Para ello levantó el gran poder salvador (“cuerno” = fuerza) en la casa de David. Aquí el Mesías, pues con esta locución se designaba también al Mesías. Y en un paréntesis (v.70) evoca la promesa hecha por los profetas, ya “desde antiguo.” La frase podría abarcar, no sólo las enseñanzas proféticas posteriores al davidismo de Natán, sino, acaso, a toda la historia previa de Israel, con su promesa a Abraham, Isaac, Jacob. que se concreta en la casa de David.

Con este “poder,” el Mesías levantado en la casa de David, se cumple la promesa hecha por Yahvé a Abraham y su “alianza” (Gen_12:3).

Con esta obra mesiánica los salvará de los “enemigos” y del poder de los que aborrecen a Israel. Se piensa en los romanos y en la dinastía herodiana, que quitaba la libertad teocrática a Israel, lo cual era, conforme a la ley, castigo (2Sa 7:14). Por eso buscan esta “liberación” por obra del Mesías, para poder más libremente “servir” a Dios en “santidad” (disposición interior del alma) y “justicia” (cumplimiento de los preceptos legales) siempre: “todos nuestros días.”

En el cuadro pintado, con elementos tradicionales, se está enseñando la acción de “redención” espiritual del Mesías. El liberará, conforme a las promesas bíblicas, del castigo enemigo, por el poder del Mesías: siempre por él y en función de él, como por él aun a siglos de distancia — las catástrofes de Israel — tenían que ser episodios. Entonces Israel será santo y libre, y podrá servir en plenitud nacional a su Dios. Pero en esta formulación “nacionalista” se está cantando, en su fondo, la providencia espiritual de esta obra mesiánica: liberación de castigos, por liberación espiritual de pecado y enemigos, según los planes de Dios hecha por el Mesías.

2) El Precursor del Mesías. — Zacarías, dirigiendo el pensamiento a su hijo, le anuncia lo que va a ser, conforme el ángel le dijo en el templo.

“Será llamado,” hebraísmo con el que se indica lo que se es y el reconocimiento en que todos le tendrán, “profeta del Altísimo.” El Bautista tan “profeta” fue del Altísimo, nombre con que los gentiles conocían al Dios de Israel, que lo presentará a Israel. Por eso, “irás delante del Señor.” Es la alusión ambiental a Malaquías. Este pasaje, puesto en función del v.16, hace ver que el evangelista presenta a Cristo como Dios.

La misión del Bautista era “preparar” la venida del Mesías, logrando un pueblo “dispuesto” a recibirle. Esto es lo que dirá en su predicación en el desierto: “convertios” (μετανοείτε ). Por eso, su misión es enseñar la “ciencia de la salud” a su pueblo, para “la remisión de sus pecados.” Es la preparación espiritual del pueblo para recibir al Mesías en su mesianismo espiritual.

Todo ello es obra de la “misericordia” de Dios. Del cielo nos visitará: “Oriens ex alto” es el Mesías en la literatura rabínica. El viene del cielo, como Lc narró antes, en la encarnación. Su misión es “iluminar” con la luz de la verdad a los que “están sentados en tinieblas y sombras de muerte” (Is 9:2). A su luz se podrá caminar verdaderamente “por el camino de la paz.” Esta (shalóm) no es el fruto de la justicia, sino que para el judío expresa todo tipo de bienes, aquí mesiánicos.

El evangelista cierra el pasaje preparando la escena del Bautista en su acción de Precursor en el desierto o en “lugares desiertos.”

Ya niño, no sólo “crecía” físicamente, sino que se fortalecía en la vida de austeridad y penitencia en “los desiertos” (έρήμοις ), hasta el día de su manifestación a Israel. Momento que Lc precisará con una solemnidad literaria cronológica especial. Acaso no sea improbable que hubiese podido recibir de los esenios (Qumrán) algunas lecciones sobre la Ley. Por Josefo se sabe que éstos recibían niños para educarlos, aunque después podían salir.

Naturalmente el niño no pudo ir al desierto hasta una edad oportuna, ni se lo presenta en él morando, v. gr., de pastor, como Amos (Amo 1:1; Amo 7:12-15), sino que se lo sitúa en él como en lugar de “preparación,” para su misión. La frase “moraba en los desiertos. hasta el día de su manifestación a Israel” (Lc 1:80) ¿supone su ausencia del culto del Templo y sinagogas? Si esto fuese así no habrá que olvidar que era esto una característica también de los esenios de Qumrán. Y si el “fortalecerse en espíritu” en el desierto, ha de entenderse de una vida de tipo monacal/solitaria, ¿no parecería, en este contexto desértico y de geografía esenio-qumránica, que se ejercitase, temporalmente, en esta vida cenobítica? Y también su misma predicación con que aparece en Israel de inminencia “escatológica,” ¿no podría ser otro de los puntos de contacto de sus relaciones temporales con Qumrán? Además, que aquí y en Lc hay un “profeta precursor·. (Luc 9:19).




© 2023 by The Artifact. Proudly created with Wix.com

  • Facebook B&W
  • Twitter B&W
  • Instagram B&W