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Hora Sexta del 15 de septiembre, 2019

Invocación


V. Dios mío, ven en mi auxilio. R. Señor, date prisa en socorrerme.


Gloria al Padre, Y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.


Himno


Dame, Señor, la firme voluntad, compañera y sostén de la virtud; la que sabe en el golfo hallar quietud y, en medio de las sombras, claridad; la que trueca en tesón la veleidad, y el ocio en perennal solicitud, y las ásperas fiebres en salud, y los torpes engaños en verdad. Y así conseguirá mi corazón que los favores que a tu amor debí le ofrezcan algún fruto en galardón... Y aún tú, Señor, conseguirás así que no llegue a romper mi confusión la imagen tuya que pusiste en mí. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu por los siglos de los siglos. Amén


Salmodia

Antífona 1: Vendrá el Señor, para que en sus santos se manifiesten su gloria y sus maravillas. Aleluya.


Salmo 122

El Señor, esperanza del pueblo

Dos ciegos… se pusieron a gritar: «¡Ten compasión de nosotros, Señor, Hijo de David!». (Mt 20,30)


A ti levanto mis ojos, a ti que habitas en el cielo.

Como están los ojos de los esclavos fijos en las manos de sus señores, como están los ojos de la esclava fijos en las manos de su señora, así están nuestros ojos en el Señor, Dios nuestro, esperando su misericordia.

Misericordia, Señor, misericordia, que estamos saciados de desprecios; nuestra alma está saciada del sarcasmo de los satisfechos, del desprecio de los orgullosos.


Gloria al Padre, Y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.


Antífona 2: Vendrá el Señor, para que en sus santos se manifiesten su gloria y sus maravillas. Aleluya.


Salmo 123

Nuestro auxilio es el nombre del Señor

Dijo el Señor a Pablo: «No temas…, que yo estoy contigo». (Hch 18,9.10)


Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte —que lo diga Israel—, si el Señor no hubiera estado de nuestra parte, cuando nos asaltaban los hombres, nos habrían tragado vivos: tanto ardía su ira contra nosotros.

Nos habrían arrollado las aguas, llegándonos el torrente hasta el cuello; nos habrían llegado hasta el cuello las aguas espumantes.

Bendito el Señor, que no nos entregó en presa a sus dientes; hemos salvado la vida, como un pájaro de la trampa del cazador: la trampa se rompió, y escapamos.

Nuestro auxilio es el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra.


Gloria al Padre, Y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.


Antífona 3: Vendrá el Señor, para que en sus santos se manifiesten su gloria y sus maravillas. Aleluya.


Salmo 124

El Señor vela por su pueblo

Paz sobre el Israel de Dios. (Ga 6,16)


Los que confían en el Señor son como el monte Sión: no tiembla, está asentado para siempre.

Jerusalén está rodeada de montañas, y el Señor rodea a su pueblo ahora y por siempre.

No pesará el cetro de los malvados sobre el lote de los justos, no sea que los justos extiendan su mano a la maldad.

Señor, concede bienes a los buenos, a los sinceros de corazón; y a los que se desvían por sendas tortuosas, que los rechace el Señor con los malhechores. ¡Paz a Israel!


Gloria al Padre, Y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.


Lectura Breve

Dt 10,12

¿Qué es lo que te exige el Señor, tu Dios? Que temas al Señor, tu Dios, que sigas sus caminos y lo ames, que sirvas al Señor, tu Dios, con todo el corazón y con toda el alma.


Responsorio Breve

V. Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda? R. El que procede honradamente y tiene intenciones leales.


Conclusión

V. Bendigamos al Señor. R. Demos gracias a Dios.



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