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Hora Tercia, 1 de noviembre, 2019

Invocación


V. Dios mío, ven en mi auxilio. R. Señor, date prisa en socorrerme.


Gloria al Padre, Y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.


Himno


El trabajo, Señor, de cada día nos sea por tu amor santificado, convierte su dolor en alegría de amor, que para dar tú nos has dado.

Paciente y larga es nuestra tarea en la noche oscura del amor que espera; dulce huésped del alma, al que flaquea dale tu luz, tu fuerza que aligera.

En el alto gozoso del camino, demos gracias a Dios, que nos concede la esperanza sin fin del don divino; todo lo puede en él quien nada puede. Amén.


Salmodia


Antífona 1: Que tu bondad me consuele según tu promesa.


Salmo 118,73-80

X (Iod)


Tus manos me hicieron y me formaron: instrúyeme para que aprenda tus mandatos; tus fieles verán con alegría que he esperado en tu palabra; reconozco, Señor, que tus mandamientos son justos, que con razón me hiciste sufrir.

Que tu bondad me consuele, según la promesa hecha a tu siervo; cuando me alcance tu compasión, viviré, y mis delicias serán tu voluntad; que se avergüencen los insolentes del daño que me hacen; yo meditaré tus decretos.

Vuelvan a mí tus fieles que hacen caso de tus preceptos; sea mi corazón perfecto en tus leyes, así no quedaré avergonzado.


Gloria al Padre, Y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.


Antífona 2: Que tu bondad me consuele según tu promesa.


Salmo 58,2-5.10-11.17-18

Oración pidiendo la protección de Dios contra los enemigos

Estas súplicas expresan la confianza del Salvador en su Padre. (Eusebio de Cesarea)


Líbrame de mi enemigo, Dios mío; protégeme de mis agresores, líbrame de los malhechores, sálvame de los hombres sanguinarios.

Mira que me están acechando, y me acosan los poderosos: sin que yo haya pecado ni faltado, Señor, sin culpa mía, avanzan para acometerme.

Despierta, ven a mi encuentro, mira: tú, el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel.

Estoy velando contigo, fuerza mía, porque tú, oh Dios, eres mi alcázar; que tu favor se adelante, oh Dios, y me haga ver la derrota del enemigo.

Pero yo cantaré tu fuerza, por la mañana aclamaré tu misericordia; porque has sido mi alcázar y mi refugio en el peligro.

Y tocaré en tu honor, fuerza mía, porque tú, oh Dios, eres mi alcázar.


Gloria al Padre, Y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.


Antífona 3: Que tu bondad me consuele según tu promesa.


Salmo 59

Oración después de una calamidad

En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: Yo he vencido al mundo. (Jn 16,33)


Oh Dios, nos rechazaste y rompiste nuestras filas; estabas airado, pero restáuranos. Has sacudido y agrietado el país: repara sus grietas, que se desmorona.

Hiciste sufrir un desastre a tu pueblo, dándole a beber un vino de vértigo; diste a tus fieles la señal de desbandada, haciéndolos huir de los arcos.

Para que se salven tus predilectos, que tu mano salvadora nos responda.

Dios habló en su santuario: «Triunfante ocuparé Siquén, parcelaré el valle de Sucot;

mío es Galaad, mío Manasés, Efraín es yelmo de mi cabeza, Judá es mi cetro;

Moab, una jofaina para lavarme; sobre Edom echo mi sandalia, sobre Filistea canto victoria.»

Pero ¿quién me guiará a la plaza fuerte, quién me conducirá a Edom, si tú, oh Dios, nos has rechazado y no sales ya con nuestras tropas?

Auxílianos contra el enemigo, que la ayuda del hombre es inútil. Con Dios haremos proezas, él pisoteará a nuestros enemigos.


Gloria al Padre, Y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.


Lectura Breve Dt 1,31b

El Señor, tu Dios, te ha llevado como un hijo por todo el camino.


Responsorio Breve

V. Sosténme, Señor, con tu promesa, y viviré. R. Que no quede frustrada mi esperanza.


Oración

Oremos:

Señor Jesucristo, que a la hora de tercia fuiste llevado al suplicio de la cruz por la salvación del mundo, ayúdanos a llorar los pecados de la vida pasada y a evitar las faltas en lo porvenir. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios, por los siglos de los siglos.

Amén.


Conclusión

V. Bendigamos al Señor. R. Demos gracias a Dios.



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