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Liturgia de las horas: Sexta, 9/5/2019

Sexta sobre las 12:00 mediodía.

Invocación

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, Y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.


Himno

El trabajo, Señor, de cada día

nos sea por tu amor santificado,

convierte su dolor en alegría de amor,

que para dar tú nos has dado.


Paciente y larga es nuestra tarea

en la noche oscura del amor que espera;

dulce huésped del alma, al que flaquea

dale tu luz, tu fuerza que aligera.


En el alto gozoso del camino,

demos gracias a Dios, que nos concede

la esperanza sin fin del don divino;

todo lo puede en él quien nada puede. Amén.


Salmodia

Antífona 1: Protégeme de mis agresores, Dios mío.


Salmo 122

El Señor, esperanza del pueblo

Dos ciegos… se pusieron a gritar: «¡Ten compasión de nosotros, Señor, Hijo de David!». (Mt 20,30)


A ti levanto mis ojos,

a ti que habitas en el cielo.


Como están los ojos de los esclavos

fijos en las manos de sus señores,

como están los ojos de la esclava

fijos en las manos de su señora,

así están nuestros ojos

en el Señor, Dios nuestro,

esperando su misericordia.


Misericordia, Señor, misericordia,

que estamos saciados de desprecios;

nuestra alma está saciada

del sarcasmo de los satisfechos,

del desprecio de los orgullosos.


Gloria al Padre, Y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.


Antífona 2: Protégeme de mis agresores, Dios mío.


Salmo 123

Nuestro auxilio es el nombre del Señor

Dijo el Señor a Pablo: «No temas…, que yo estoy contigo». (Hch 18,9.10)


Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte

—que lo diga Israel—,

si el Señor no hubiera estado de nuestra parte,

cuando nos asaltaban los hombres,

nos habrían tragado vivos:

tanto ardía su ira contra nosotros.


Nos habrían arrollado las aguas,

llegándonos el torrente hasta el cuello;

nos habrían llegado hasta el cuello

las aguas espumantes.


Bendito el Señor, que no nos entregó

en presa a sus dientes;

hemos salvado la vida, como un pájaro

de la trampa del cazador:

la trampa se rompió, y escapamos.

Nuestro auxilio es el nombre del Señor,

que hizo el cielo y la tierra.


Gloria al Padre, Y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.


Antífona 3: Protégeme de mis agresores, Dios mío.


Salmo 124

El Señor vela por su pueblo

Paz sobre el Israel de Dios. (Ga 6,16)


Los que confían en el Señor son como el monte Sión:

no tiembla, está asentado para siempre.

Jerusalén está rodeada de montañas,

y el Señor rodea a su pueblo

ahora y por siempre.


No pesará el cetro de los malvados

sobre el lote de los justos,

no sea que los justos extiendan

su mano a la maldad.


Señor, concede bienes a los buenos,

a los sinceros de corazón;

y a los que se desvían por sendas tortuosas,

que los rechace el Señor con los malhechores.

¡Paz a Israel!


Gloria al Padre, Y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.


Lectura Breve

Ba 4,28-29

Si un día os empeñasteis en alejaros de Dios, volveos a buscarlo con redoblado empeño. El que os mandó las desgracias os mandará el gozo eterno de vuestra salvación.


Responsorio Breve

V. Del Señor viene la misericordia.

R. Y la redención copiosa.


Oración

Oremos:

Señor Jesucristo, que a la hora de sexta subiste a la cruz por nuestra salvación, mientras las tinieblas envolvían al mundo, concédenos que tu luz nos ilumine siempre, para que, guiados por ella, podamos alcanzar la vida eterna. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios, por los siglos de los siglos. Amén.


Conclusión

V. Bendigamos al Señor.

R. Demos gracias a Dios.



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