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Liturgia de las horas, Tercia

Tercia

Invocación


V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.


Gloria al Padre, Y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.


Himno

Fuerza tenaz, firmeza de las cosas,

inmóvil en ti mismo;

origen de la luz, eje del mundo

y norma de su giro:


concédenos tu luz en una tarde

sin muerte ni castigo,

la luz que se prolonga tras la muerte

y dura por los siglos. Amén.


Salmodia

Antífona 1: Más estimo yo los preceptos de tu boca, Señor, que miles de monedas de oro y plata.


Salmo 118,65-72

IX (Teth)


Has dado bienes a tu siervo,

Señor, con tus palabras;

enséñame a gustar y a comprender,

porque me fío de tus mandatos;

antes de sufrir, yo andaba extraviado,

pero ahora me ajusto a tu promesa.


Tú eres bueno y haces el bien;

instrúyeme en tus leyes;

los insolentes urden engaños contra mí,

pero yo custodio tus leyes;

tienen el corazón espeso como grasa,

pero mi delicia es tu voluntad.


Me estuvo bien el sufrir,

así aprendí tus mandamientos;

más estimo yo los preceptos de tu boca

que miles de monedas de oro y plata.


Gloria al Padre, Y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.


Antífona 2: Más estimo yo los preceptos de tu boca, Señor, que miles de monedas de oro y plata.


Salmo 55,2-7b.9-14

Confianza en la palabra de Dios

En este salmo aparece Cristo en su pasión. (S. Jerónimo)


Misericordia, Dios mío, que me hostigan,

me atacan y me acosan todo el día;

todo el día me hostigan mis enemigos,

me atacan en masa.


Levántame en el día terrible,

yo confío en ti.

En Dios, cuya promesa alabo,

en Dios confío y no temo:


¿qué podrá hacerme un mortal?

Todos los días discuten y planean

pensando sólo en mi daño;

buscan un sitio para espiarme,

acechan mis pasos y atentan contra mi vida.


Anota en tu libro mi vida errante,

recoge mis lágrimas en tu odre, Dios mío.

Que retrocedan mis enemigos cuando te invoco,

y así sabré que eres mi Dios.


¿Qué podrá hacerme un hombre?

En Dios, cuya promesa alabo,

en el Señor, cuya promesa alabo,

en Dios confío y no temo;


¿qué podrá hacerme un hombre?

Te debo, Dios mío, los votos que hice,

los cumpliré con acción de gracias;

porque libraste mi alma de la muerte,

mis pies de la caída;

para que camine en presencia de Dios

a la luz de la vida.


Gloria al Padre, Y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.


Antífona 3: Más estimo yo los preceptos de tu boca, Señor, que miles de monedas de oro y plata.


Salmo 56

Oración matutina de un afligido

Este salmo canta la pasión del Señor. (S. Agustín)


Misericordia, Dios mío, misericordia,

que mi alma se refugia en ti;

me refugio a la sombra de tus alas

mientras pasa la calamidad.


Invoco al Dios altísimo,

al Dios que hace tanto por mí:

desde el cielo me enviará la salvación,

confundirá a los que ansían matarme,

enviará su gracia y su lealtad.


Estoy echado entre leones

devoradores de hombres;

sus dientes son lanzas y flechas,

su lengua es una espada afilada.


Elévate sobre el cielo, Dios mío,

y llene la tierra tu gloria.

Han tendido una red a mis pasos

para que sucumbiera;

me han cavado delante una fosa,

pero han caído en ella.


Mi corazón está firme, Dios mío,

mi corazón está firme.

Voy a cantar y a tocar:

despierta, gloria mía;

despertad, cítara y arpa;

despertaré a la aurora.


Te daré gracias ante los pueblos, Señor;

tocaré para ti ante las naciones:

por tu bondad, que es más grande que los cielos;

por tu fidelidad, que alcanza a las nubes.


Elévate sobre el cielo, Dios mío,

y llene la tierra tu gloria.


Gloria al Padre, Y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.


Lectura Breve Ga 5,13-14

Hermanos, vuestra vocación es la libertad: no una libertad para que se aproveche la carne; al contrario, sed esclavos unos de otros por amor. Porque toda la ley se concentra en esta frase: «Amarás al prójimo como a ti mismo.»


Responsorio Breve

V. Correré, Señor, por el camino de tus mandatos.

R. Cuando me ensanches el corazón.


Oración

Oremos:

Señor, tú que a la hora de tercia enviaste el Espíritu Santo sobre los apóstoles, reunidos en oración, concédenos también a nosotros tener parte en los dones de este Espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


Conclusión

V. Bendigamos al Señor.

R. Demos gracias a Dios.



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