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‘Lucas’, seminarista: “Zanchetta arruinó mi vocación”

“Tiene que pagar por lo que ha hecho”, asegura a Crux en entrevista exclusiva ‘Lucas’, un ex seminarista argentino del que abusó el obispo emérito de Orán, Gustavo Zanchetta, ahora juzgado por este delito en su tierra.

‘Lucas’, se lee en Crux, asegura que hay al menos otro seminarista que podría declarar contra Zanchetta, de quien dice que arruinó su vocación y del que espera que pague todo el mal que ha hecho. Desgraciadamente, añade, el seminarista en cuestión depende para vivir de dinero que recibe de la Iglesia por distintos trabajos.

El caso de Gustavo Zanchetta es especial, y especialmente grave, por muchas razones. Fue uno de los primeros nombramientos episcopales de Francisco a poco de ser elevado al Papado, saltándose el procedimiento habitual de terna presentada por la Conferencia Episcopal y por los vicarios del obispo anterior. Ni siquiera su historial se corresponde al habitual ‘cursus honorum’ de un aspirante al episcopado: sencillamente, era su amigo, cuando Francisco era presidente de la Conferencia Episcopal y Zanchetta un funcionario del organismo.

Le nombra obispo de Orán, en la provincia norteña de Salta, pero al poco anuncia que tiene una gravísima enfermedad y que renunciar al cargo. Es todo tan repentino que ni siquiera se despide de sus sacerdotes, no digamos de los fieles. Simplemente, desaparece.

Va unos días a pasarlos con su amigo el obispo de Corrientes, y aparece luego en Madrid, donde goza de la curiosa hospitalidad de nuestro arzobispo, el cardenal Carlos Osoro. Y es poco después cuando El Tribuno de Salta publica que lo de la enfermedad era una filfa, que Zanchetta había renunciado acusado de abusos homosexuales y de autoridad y pésima gestión.

En Roma dicen sorprenderse de estos cargos, asegurando que, si bien conocían lo de la mala gestión y el abuso de poder, del acoso a sacerdotes jóvenes y seminaristas no sabían absolutamente nada. Pero, mientras, el Papa había dado a su amigo no solo refugio en su propia casa, la residencia Santa Marta, sino un prestigioso puesto creado ex profeso para él en la APSA, el organismo que gestiona las propiedades inmobiliarias que el Vaticano tiene repartidas por Italia y el mundo. A pesar de reconocer que conocían las acusaciones por mala gestión.

Una vez conocido los cargos creíbles de acoso, el Vaticano le ‘suspende’ de su cargo de asesor de la APSA. Pero El Tribuno insiste: había fotos de Zanchetta, en el móvil de Zanchetta, desnudo y poses obscenas que se habían enviado al Vaticano hace ya años. Zanchetta asegura que le ‘hackearon’ el móvil, aunque nadie explica qué hacker es capaz de hacer aparecer a un obispo desnudo en poses obscenas.

Hasta que la justicia argentina ha tomado cartas en el asunto y ha atendido las denuncias por abusos en un tribunal de lo penal. Donde ahora están juzgando a Zanchetta.

El caso, lógicamente, implica directísimamente al Santo Padre, que eligió primero a Zanchetta sin consultar a nadie para el episcopado y lo protegió después, en un alarde de lo que quizá podría considerarse, no sé, ‘clericalismo’. Para colmo, estalla en medio de la crisis de encubrimiento, cuando se ha llevado a cabo una cumbre contra los abusos y el propio Papa ha promulgado una política de ‘Tolerancia Cero’ en este asunto.

Carlos Esteban



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