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Nona del día 8 de septiembre, 2019

Invocación


V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.


Gloria al Padre, Y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.


Himno


A la gloria de Dios se alzan las torres,

a su gloria los álamos,

a su gloria los cielos,

y las aguas descansan a su gloria.


El tiempo se recoge;

desarrolla lo eterno sus entrañas;

se lavan los cuidados y congojas

en las aguas inmobles,

en los inmobles álamos,

en las torres pintadas en el cielo,

mar de altos mundos.


Él reposa en la hermosura

del corazón de Dios, que así nos abre

tesoros de su gloria.


Nada deseo,

mi voluntad descansa,

mi voluntad reclina

de Dios en el regazo su cabeza

y duerme y sueña...;

sueña, en descanso,

toda aquesta visión de esta hermosura.


Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu

por los siglos de los siglos. Amén.


Salmodia

Antífona 1: El Señor es Dios, él nos ilumina. Aleluya.


Salmo 125

Dios, alegría y esperanza nuestra

Si sois compañeros en el sufrir, también lo sois en el buen ánimo. (2Co 1,7)


Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,

nos parecía soñar:

la boca se nos llenaba de risas,

la lengua de cantares.


Hasta los gentiles decían:

«El Señor ha estado grande con ellos.»

El Señor ha estado grande con nosotros,

y estamos alegres.


Que el Señor cambie nuestra suerte,

como los torrentes del Negueb.

Los que sembraban con lágrimas

cosechan entre cantares.


Al ir, iba llorando,

llevando la semilla;

al volver, vuelve cantando,

trayendo sus gavillas.


Gloria al Padre, Y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.


Antífona 2: El Señor es Dios, él nos ilumina. Aleluya.


Salmo 126

El esfuerzo humano es inútil sin Dios

Sois edificio de Dios. (1Co 3,9)


Si el Señor no construye la casa,

en vano se cansan los albañiles;

si el Señor no guarda la ciudad,

en vano vigilan los centinelas.


Es inútil que madruguéis,

que veléis hasta muy tarde,

que comáis el pan de vuestros sudores:

¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!


La herencia que da el Señor son los hijos;

su salario, el fruto del vientre:

son saetas en mano de un guerrero

los hijos de la juventud.


Dichoso el hombre que llena

con ellas su aljaba:

no quedará derrotado cuando litigue

con su adversario en la plaza.


Gloria al Padre, Y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.


Antífona 3: El Señor es Dios, él nos ilumina. Aleluya.


Salmo 127

Paz doméstica en el hogar del justo

«Que el Señor te bendiga desde Sión», es decir, desde su Iglesia. (Arnobio)


Dichoso el que teme al Señor

+ y sigue sus caminos.


Comerás del fruto de tu trabajo,

serás dichoso, te irá bien;

tu mujer, como parra fecunda,

en medio de tu casa;

tus hijos, como renuevos de olivo,

alrededor de tu mesa:

ésta es la bendición del hombre

que teme al Señor.


Que el Señor te bendiga desde Sión,

que veas la prosperidad de Jerusalén

todos los días de tu vida;

que veas a los hijos de tus hijos.

¡Paz a Israel!


Gloria al Padre, Y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.


Lectura Breve

2Tm 1,9


Dios nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestros méritos, sino porque, desde tiempo inmemorial, dispuso darnos su gracia, por medio de Jesucristo.


Responsorio Breve

V. El Señor los condujo seguros, sin alarmas. R. Los hizo entrar por las santas fronteras.


Conclusión

V. Bendigamos al Señor.

R. Demos gracias a Dios.


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