• ADMIN

Oficio de Lecturas del 27 de septiembre, 2019

Oficio de Lecturas


V. Señor, ábreme los labios. R. Y mi boca proclamará tu alabanza.


Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.


HIMNO

Puerta de Dios en el redil humano fue Cristo, el buen Pastor que al mundo vino, glorioso va delante del rebaño, guiando su marchar por buen camino.

Madero de la cruz es su cayado, su voz es la verdad que a todos llama, su amor es el del Padre, que le ha dado Espíritu de Dios, que a todos ama.

Pastores del Señor son sus ungidos, nuevos cristos de Dios, son enviados a los pueblos del mundo redimidos; del único Pastor siervos amados.

La cruz de su Señor es su cayado, la voz de la verdad es su llamada, los pastos de su amor, fecundo prado, son vida del Señor que nos es dada. Amén. 


SALMODIA

Ant. 1. Levántate, Señor, y ven en mi auxilio.


Salmo 34, 1-2. 3c. 9-19. 22-24a. 27-28 SÚPLICA CONTRA LOS PERSEGUIDORES INJUSTOS Se reunieron... y se pusieron de acuerdo para detener a Jesús con engaño y matarlo (Mt 26, 34). I

Pelea, Señor, contra los que me atacan, guerrea contra los que me hacen guerra; empuña el escudo y la adarga, levántate y ven en mi auxilio; di a mi alma: "yo soy tu victoria".

Y yo me alegraré con el Señor, gozando de su victoria; todo mi ser proclamará: "Señor, ¿quién como tú, que defiendes al débil del poderoso, al pobre y humilde del explotador?".

Se presentaban testigos violentos: me acusaban de cosas que ni sabía, me pagaban mal por bien, dejándome desamparado.


Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.


Ant. Levántate, Señor, y ven en mi auxilio.

Ant. 2. Juzga, Señor, y defiende mi causa, tú que eres poderoso.


II

Yo, en cambio, cuando estaban enfermos, me vestía de saco, me mortificaba con ayunos y desde dentro repetía mi oración.

Como por un amigo o por un hermano, andaba triste; cabizbajo y sombrío, como quien llora a su madre.

Pero, cuando yo tropecé, se alegraron, se juntaron contra mí y me golpearon por sorpresa; me laceraban sin cesar.

Cruelmente se burlaban de mí, rechinando los dientes de odio.


Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.


Ant. Juzga, Señor, y defiende mi causa, tú que eres poderoso.

Ant. 3. Mi lengua anunciará tu justicia, todos los días te alabaré, Señor.


III

Señor, ¿cuándo vas a mirarlo? Defiende mi vida de los que rugen, mi único bien, de los leones,

y te daré gracias en la gran asamblea, te alabaré entre la multitud del pueblo.

Que no canten victoria mis enemigos traidores, que no hagan guiños a mi costa los que me odian sin razón.

Señor, tú lo has visto, no te calles, Señor, no te quedes a distancia; despierta, levántate, Dios mío, Señor mío, defiende mi causa.

Que canten y se alegren los que desean mi victoria, que repitan siempre: "Grande es el Señor" los que desean la paz a tu siervo.

Mi lengua anunciará tu justicia, todos los días te alabaré.


Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.


Ant. Mi lengua anunciará tu justicia, todos los días te alabaré, Señor.


VERSÍCULO

V. Hijo mío, conserva mis palabras. R. Conserva mis mandatos y vivirás.


PRIMERA LECTURA

Del libro del profeta Isaías 28, 1-6. 14-22 ORÁCULO CONTRA SAMARIA Y LOS JEFES DE JUDÁ

¡Ay de la corona fastuosa, de los ebrios de Efraín, y de la flor caduca, joya de su atavío, que está en la cabeza de los hartos de vino! Mirad: un fuerte y robusto, de parte del Señor, como turbión de granizo y tormenta asoladora, como turbión de aguas caudalosas y desbordantes, con la mano derriba al suelo y con los pies pisotea la corona fastuosa de los ebrios de Efraín y la flor caduca, joya de su atavío, que está en la cabeza del valle ubérrimo. Será como breva temprana: que el primero que la ve, apenas la coge, se la traga. Aquel día será el Señor de los ejércitos corona enjoyada, diadema espléndida, para el resto de su pueblo. Espíritu de justicia para los que se sientan a juzgar, espíritu de valentía para los que rechazan el asalto a las puertas. Escuchad la palabra del Señor, gente burlona, que domináis a ese pueblo de Jerusalén. Vosotros decíais: «Hemos firmado un pacto con la muerte, una alianza con el abismo; cuando pase el azote desbordante, no nos alcanzará, porque tenemos la mentira por refugio y el engaño por escondrijo.» Pues así dice el Señor: «Mirad, yo coloco en Sión una piedra probada, angular, preciosa, de cimiento: quien se apoya no vacila. Usaré la justicia como plomada y el derecho como nivel; mientras que el granizo arrasará vuestro refugio y las aguas inundarán vuestro escondrijo. Vuestro pacto con la muerte se romperá, vuestra alianza con el abismo no durará: cuando pase el azote desbordante os pisoteará, cada vez que pase, os arrollará, y pasará mañana tras mañana, de día y de noche: y entonces bastará el terror para que aprendáis la lección.» Será corta la cama para estirarse y estrecha la manta para arroparse. El Señor se alzará como en el monte Parás y se desperezará como en el valle de Gabaón, para ejecutar su obra, obra extraña; para cumplir su tarea, tarea inaudita. Por tanto, no os burléis, no sea que se aprieten vuestras cadenas; porque he escuchado la destrucción decretada por el Señor de los ejércitos contra todo el país.


RESPONSORIO 1 Pe 2, 6; Sal 117, 22

V. Ved que pongo en Sión una piedra angular escogida preciosa. R. Y quien tenga fe en ella no será defraudado. V. La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. R. Y quien tenga fe en ella no será defraudado.


SEGUNDA LECTURA

De los escritos de san Vicente de Paúl, presbítero. (Carta 2.546: Correspondance, entretiens, documents, París 1922-1925, 7) EL SERVICIO A LOS POBRES HA DE SER PREFERIDO A TODO

Nosotros no debemos estimar a los pobres por su apariencia externa o su modo de vestir, ni tampoco por sus cualidades personales, ya que, con frecuencia, son rudos e incultos. Por el contrario, si consideráis a los pobres a la luz de la fe, os daréis cuenta de que representan el papel del Hijo de Dios, ya que él quiso también ser pobre. Y así, aun cuando en su pasión perdió casi la apariencia humana, haciéndose necio para los gentiles y escándalo para los judíos, sin embargo, se presentó a éstos como evangelizador de los pobres: Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres. También nosotros debemos estar imbuidos de estos sentimientos e imitar lo que Cristo hizo, cuidando de los pobres, consolándolos, ayudándolos y apoyándolos. Cristo, en efecto, quiso nacer pobre, llamó junto a sí a unos discípulos pobres, se hizo él mismo servidor de los pobres, y de tal modo se identificó con ellos, que dijo que consideraría como hecho a él mismo todo el bien o el mal que se hiciera a los pobres. Porque Dios ama a los pobres y, por lo mismo, ama también a los que aman a los pobres ya que, cuando alguien tiene un afecto especial a una persona, extiende este afecto a los que dan a aquella persona muestras de amistad o de servicio. Por esto, nosotros tenemos la esperanza de que Dios nos ame, en atención a los pobres. Por esto, al visitarlos, esforcémonos en cuidar del pobre y desvalido, compartiendo sus sentimientos, de manera que podamos decir como el Apóstol: Me he hecho todo a todos. Por lo cual, todo nuestro esfuerzo ha de tender a que, conmovidos por las inquietudes y miserias del prójimo, roguemos a Dios que infunda en nosotros sentimientos de misericordia y compasión, de manera que nuestros corazones estén siempre llenos de estos sentimientos. El servicio a los pobres ha de ser preferido a todo, y hay que prestarlo sin demora. Por esto, si en el momento de la oración hay que llevar a algún pobre un medicamento o un auxilio cualquiera, id a él con el ánimo bien tranquilo y haced lo que convenga, ofreciéndolo a Dios como una prolongación de la oración. Y no tengáis ningún escrúpulo ni remordimiento de conciencia si, por prestar algún servicio a los pobres, habéis dejado la oración; salir de la presencia de Dios por alguna de las causas enumeradas no es ningún desprecio a Dios, ya que es por él por quien lo hacemos. Así pues, si dejáis la oración para acudir con presteza en ayuda de algún pobre, recordad que aquel servicio lo prestáis al mismo Dios. La caridad, en efecto, es la máxima norma, a la que todo debe tender: ella es una ilustre señora, y hay que cumplir lo que ordena. Renovemos, pues, nuestro espíritu de servicio a los pobres, principalmente para con los abandonados y desamparados, ya que ellos nos han sido dados para que los sirvamos como a señores.


RESPONSORIO 1 Co 9, 19. 22; Jb 29, 15-16

V. Siendo libre como soy, me he hecho esclavo de todos. Me he hecho débil con los débiles. R. Me he hecho todo a todos, para ganar, sea como sea, a algunos. V. Yo era ojos para el ciego, era pies para el cojo; yo era padre de los pobres. R. Me he hecho todo a todos, para ganar, sea como sea, a algunos.


ORACIÓN

Señor, Dios nuestro, que dotaste de virtudes apostólicas a tu presbítero san Vicente de Paúl, para que entregara su vida al servicio de los pobres y a la formación del clero, concédenos, te rogamos, que, impulsados por su mismo espíritu, amemos cuanto él amó y practiquemos sus enseñanzas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.


CONCLUSIÓN

V. Bendigamos al Señor. R. Demos gracias a Dios



0 vistas

© 2023 by The Artifact. Proudly created with Wix.com

  • Facebook B&W
  • Twitter B&W
  • Instagram B&W