• ADMIN

Oración de la tarde del 5 de octubre, 2019

Vísperas


V. Dios mío, ven en mi auxilio. R. Señor, date prisa en socorrerme. 


Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo como era en el principio, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.


HIMNO

Te damos gracias, Señor, porque has depuesto la ira y has detenido ante el pueblo la mano que lo castiga.

Tú eres el Dios que nos salva, la luz que nos ilumina, la mano que nos sostiene y el techo que nos cobija.

Y sacaremos con gozo del manantial de la Vida las aguas que dan al hombre la fuerza que resucita.

Entonces proclamaremos: «¡Cantadle con alegría! ¡El nombre de Dios es grande; su caridad, infinita!

¡Que alabe al Señor la tierra! Contadle sus maravillas. ¡Qué grande, en medio del pueblo, el Dios que nos justifica!» Amén.


SALMODIA

Ant. 1. En ti confío, Señor, no quede yo defraudado.


Salmo 24, 1-11


A ti, Señor, levanto mi alma; Dios mío, en ti confío, no quede yo defraudado, que no triunfen de mí mis enemigos; pues los que esperan en ti no quedan defraudados, mientras que el fracaso malogra a los traidores.

Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas: haz que camine con lealtad; enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador, y todo el día te estoy esperando.

Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas; no te acuerdes de los pecados ni de las maldades de mi juventud; acuérdate de mí con misericordia, por tu bondad, Señor.

El Señor es bueno y es recto, y enseña el camino a los pecadores; hace caminar a los humildes con rectitud, enseña su camino a los humildes.

Las sendas del Señor son misericordia y lealtad para los que guardan su alianza y sus mandatos. Por el honor de tu nombre, Señor, perdona mis culpas, que son muchas.


Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo

como era en el principio, ahora y siempre

por los siglos de los siglos. Amén.


Ant. En ti confío, Señor, no quede yo defraudado.

Ant. 2. Escucha, Señor, mi voz suplicante.


Salmo 27, 1-3. 6-9


A ti, Señor, te invoco; Roca mía, no seas sordo a mi voz; que, si no me escuchas, seré igual que los que bajan a la fosa.

Escucha mi voz suplicante cuando te pido auxilio, cuando alzo las manos hacia tu santuario.

No me arrebates con los malvados ni con los malhechores, que hablan de paz con el prójimo, pero llevan la maldad en el corazón.

Bendito el Señor, que escuchó mi voz suplicante; el Señor es mi fuerza y mi escudo: en él confía mi corazón; me socorrió, y mi corazón se alegra y le canta agradecido.

El Señor es fuerza para su pueblo, apoyo y salvación para su Ungido. Salva a tu pueblo y bendice tu heredad, sé su pastor y llévalos siempre.


Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo

como era en el principio, ahora y siempre

por los siglos de los siglos. Amén.


Ant. Escucha, Señor, mi voz suplicante.

Ant. 3. Dios hará justicia a sus elegidos que le gritan. Aleluya.


Cántico  Ef 1, 3-10


Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

Él nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre, hemos recibido la redención, el perdón de los pecados. El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia ha sido un derroche para con nosotros, dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Éste es el plan que había proyectado realizar por Cristo cuando llegase el momento culminante: recapitular en Cristo todas las cosas del cielo y de la tierra.


Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo

como era en el principio, ahora y siempre

por los siglos de los siglos. Amén.


Ant. Dios hará justicia a sus elegidos que le gritan. Aleluya.


LECTURA BREVE St 5, 16b-18

Mucho puede hacer la oración intensa del justo. Elías, que era un hombre de la misma condición que nosotros, oró fervorosamente para que no lloviese; y no llovió sobre la tierra durante tres años y seis meses. Luego volvió a orar, y el cielo derramó lluvia y la tierra produjo sus frutos.


RESPONSORIO BREVE

V. Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío. R. Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío. V. Inclina el oído y escucha mis palabras. R. Porque tú me respondes, Dios mío. V. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. R. Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío.


CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. «Pedid, y se os dará; buscad, y encontraréis; llamad, y se os abrirá», dice el Señor.


MAGNIFICAT Lc 1, 46-55 ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR


Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abraham y su descendencia por siempre.


Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo como era en el principio, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.


Ant. «Pedid, y se os dará; buscad, y encontraréis; llamad, y se os abrirá», dice el Señor.


PRECES

Invoquemos a Cristo, en quien confían los que conocen su nombre, y digámosle:

Señor, ten piedad.

Señor Jesucristo, consuelo de los humildes, — dígnate asistir con tu gracia los trabajos del nuevo año.

Que los que por nuestra debilidad nos sentimos sin ánimos, — con tu fuerza nos veamos eficaces.

Tú que has venido a salvar al mundo, — ilumina con tu luz a todos los hombres.

Tú que has querido que la inteligencia del hombre investigara los secretos de la naturaleza, — haz que la ciencia y las artes contribuyan a tu gloria y al bienestar de todos los hombres.

Tú que viniste al mundo para salvar a los pecadores, — concede a los que han muerto el perdón de sus culpas. 


Se pueden añadir las peticiones personales


Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad  en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. 


ORACIÓN

Dios todopoderoso y eterno, que con amor generoso desbordas los méritos y las esperanzas de cuantos a ti acuden, sacia tú los deseos de nuestro corazón y danos también aquellos bienes que superan el conocer del hombre, pero que tú, has preparado para los que te aman. Por nuestro Señor Jesucristo.


CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R. Amén.



1 vista

© 2023 by The Artifact. Proudly created with Wix.com

  • Facebook B&W
  • Twitter B&W
  • Instagram B&W