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Oración de la tarde del día 15 de diciembre, 2019

Invocación


V. Dios mío, ven en mi auxilio. R. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO


¡Marana tha! ¡Ven, Señor Jesús!

Yo soy la Raíz y el Hijo de David, la Estrella radiante de la mañana.

El Espíritu y la Esposa dicen: "¡Ven, Señor!" Quien lo oiga, diga: "¡Ven, Señor!"

Quien tenga sed, que venga; quien lo desee, que tome el don del agua de la vida.

Sí, yo vengo pronto. ¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!


SALMODIA


Ant. 1. Mirad: vendrá el Señor para sentarse con los príncipes en un trono de gloria.


Salmo 109, 1-5. 7 EL MESÍAS, REY Y SACERDOTE Él debe reinar hasta poner a todos sus enemigos bajo sus pies (1 Cor 15, 25).

Oráculo del Señor a mi Señor: "siéntate a mi derecha, y haré de tus enemigos estrado de tus pies". Desde Sión extenderá el Señor el poder de tu cetro: somete en la batalla a tus enemigos.

"Eres príncipe desde el día de tu nacimiento, entre esplendores sagrados; yo mismo te engendré, como rocío, antes de la aurora".

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente: "Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec".

El Señor a tu derecha, el día de su ira, quebrantará a los reyes. En su camino beberá del torrente, por eso, levantará la cabeza.


Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.


Ant. Mirad: vendrá el Señor para sentarse con los príncipes en un trono de gloria.

Ant. 2. Destilen los montes alegría y los collados justicia, porque con poder viene el Señor, luz del mundo.


Salmo 110 GRANDES SON LAS OBRAS DEL SEÑOR Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios omnipotente (Ap 15, 3).

Doy gracias al Señor de todo corazón, en compañía de los rectos, en la asamblea. Grandes son las obras del Señor, dignas de estudio para los que las aman.

Esplendor y belleza son su obra, su generosidad dura por siempre; ha hecho maravillas memorables, el Señor es piadoso y clemente.

Él da alimento a sus fieles, recordando siempre su alianza; mostró a su pueblo la fuerza de su obrar, dándoles la heredad de los gentiles.

Justicia y verdad son las obras de sus manos, todos sus preceptos merecen confianza: son estables para siempre jamás, se han de cumplir con verdad y rectitud.

Envió la redención a su pueblo, ratificó para siempre su alianza, su nombre es sagrado y temible.

Primicia de la sabiduría es el temor del Señor, tienen buen juicio los que lo practican; la alabanza del Señor dura por siempre.


Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.


Ant. Destilen los montes alegría y los collados justicia, porque con poder viene el Señor, luz del mundo.

Ant. 3. Llevemos una vida honrada y religiosa, aguardando la dicha que esperamos, la venida del Señor.


El cántico siguiente se dice con Aleluya, tal como está aquí, solamente cuando el Oficio es cantado. Cuando el Oficio se dice sin canto es suficiente decir Aleluya sólo al principio y al final de cada estrofa.


Cántico Cf. Ap 19, 1-7 LAS BODAS DEL CORDERO

Aleluya. La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios. (R. Aleluya.) Porque sus juicios son verdaderos y justos. R. Aleluya, (aleluya).

Aleluya. Alabad al Señor, sus siervos todos. (R. Aleluya.) Los que le teméis, pequeños y grandes. R. Aleluya, (aleluya).

Aleluya. Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo. (R. Aleluya.) Alegrémonos y gocemos y démosle gracias. R. Aleluya, (aleluya).

Aleluya. Llegó la boda del Cordero. (R. Aleluya.) Su esposa se ha embellecido. R. Aleluya, (aleluya).


Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.


Ant. Llevemos una vida honrada y religiosa, aguardando la dicha que esperamos, la venida del Señor.


LECTURA BREVE Flp 4, 4-5

Estad siempre alegres en el Señor. Otra vez os lo digo: Estad alegres. Que vuestra bondad sea conocida de todos. El Señor está cerca.


RESPONSORIO BREVE

V. Muéstranos, Señor, tu misericordia. R. Muéstranos, Señor, tu misericordia. V. Y danos tu salvación. R. Muéstranos, Señor, tu misericordia. V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R. Muéstranos, Señor, tu misericordia.


CÁNTICO EVANGÉLICO


Ant. Juan tomó la palabra y dijo: «Viene el que puede más que yo; tiene en la mano el bieldo para aventar la parva y reunir su trigo en el granero.»


MAGNÍFICAT Lc 1, 46-55 ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia —como lo había prometido a nuestros padres— en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.


Ant. Juan tomó la palabra y dijo: «Viene el que puede más que yo; tiene en la mano el bieldo para aventar la parva y reunir su trigo en el granero.» 


PRECES

Oremos a Jesucristo, nuestro redentor, que es camino, verdad y vida de los hombres, y digámosle: Ven, Señor, y quédate con nosotros.

Jesús, Hijo del Altísimo, anunciado por el ángel Gabriel a María Virgen,

—ven a reinar para siempre sobre tu pueblo.

Santo de Dios, ante cuya venida el Precursor saltó de gozo en el seno de Isabel,

—ven y alegra al mundo con la gracia de la salvación.

Jesús, Salvador, cuyo nombre el ángel reveló a José,

—ven a salvar al pueblo de sus pecados.

Luz del mundo, a quien esperaban Simeón y todos los justos,

—ven a consolar a tu pueblo.


Aquí se pueden añadir algunas intenciones libres.


Sol naciente que nos visitará de lo alto, como profetizó Zacarías,

—ven a iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte. 


Pidamos ahora con gran confianza la venida del reino de Dios, con las palabras que Cristo nos enseñó:


Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad  en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.


ORACIÓN

Estás viendo, Señor, cómo tu pueblo espera con fe la fiesta del nacimiento de tu Hijo, concédenos llegar a la Navidad, fiesta de gozo y salvación, y poder celebrarla con alegría desbordante. Por nuestro Señor Jesucristo.


CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R. Amén.



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