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Oración de la tarde -Vísperas- del día 13 de abril, 2020

Vísperas


V. Dios mío, ven en mi auxilio. R. Señor, date prisa en socorrerme.


Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo como era en el principio, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.


HIMNO

Nuestra Pascua inmolada, aleluya, es Cristo el Señor, aleluya, aleluya. Pascua sagrada, ¡oh fiesta universal!, el mundo renovado canta un himno a su Señor. Pascua sagrada, ¡victoria de la cruz! La muerte, derrotada, ha perdido su aguijón. Pascua sagrada, ¡oh noche bautismal! Del seno de las aguas renacemos al Señor. Pascua sagrada, ¡eterna novedad! Dejad al hombre viejo, revestíos del Señor. Pascua sagrada. La sala del festín se llena de invitados que celebran al Señor. Pascua sagrada, ¡Cantemos al Señor! Vivamos la alegría dada a luz en el dolor.


SALMODIA

Ant. 1.  María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro. Aleluya.


Salmo 109, 1-5. 7 EL MESIAS, REY Y SACERDOTE Él debe reinar hasta poner a todos sus enemigos bajo sus pies (1 Cor 15, 25).


Oráculo del Señor a mi Señor: «Siéntate a mi derecha, y haré de tus enemigos estrado de tus pies.» Desde Sión extenderá el Señor el poder de tu cetro: somete en la batalla a tus enemigos. «Eres príncipe desde el día de tu nacimiento, entre esplendores sagrados; yo mismo te engendré, como rocío, antes de la aurora.» El Señor lo ha jurado y no se arrepiente: «Tú eres sacerdote eterno según el rito de Melquisedec.» El Señor a tu derecha, el día de su ira, quebrantará a los reyes. En su camino beberá del torrente, por eso levantará la cabeza.


Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo

como era en el principio, ahora y siempre

por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.


Ant. 1. María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro. Aleluya.

Ant. 2. Venid y ved el lugar donde habían puesto al Señor. Aleluya.


Salmo 113 A ISRAEL LIBRADO DE EGIPTO; LAS MARAVILLAS DEL ÉXODO Reconoced que también vosotros, los que renunciasteis al mundo, habéis salido de Egipto (S. Agustín).


Cuando Israel salió de Egipto, los hijos de Jacob de un pueblo balbuciente, Judá fue su santuario, Israel fue su dominio. El mar, al verlos, huyó, el Jordán se echó atrás; los montes saltaron como carneros; las colinas, como corderos. ¿Qué te pasa, mar, que huyes, y a ti, Jordán, que te echas atrás? ¿Y a vosotros, montes, que saltáis como carneros; colinas, que saltáis como corderos? En presencia del Señor se estremece la tierra, en presencia del Dios de Jacob; que transforma las peñas en estanques, el pedernal en manantiales de agua.


Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo

como era en el principio, ahora y siempre

por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.


Ant. Venid y ved el lugar donde habían puesto al Señor. Aleluya.

Ant. 3. Dijo Jesús: “No temáis. Id a decir a mis hermanos que vayan a Galilea, que allí me verán.” Aleluya.


El cántico siguiente se dice con Aleluya, tal como está aquí, solamente cuando el Oficio es cantado. Cuando el Oficio se dice sin canto es suficiente decir Aleluya sólo al principio y al final de cada estrofa.

Cántico Cf. Ap 19, 1-7

Aleluya. La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios. (R. Aleluya.) Porque sus juicios son verdaderos y justos. R. Aleluya, (aleluya). Aleluya. Alabad al Señor, sus siervos todos. (R. Aleluya.) Los que le teméis, pequeños y grandes. R. Aleluya, (aleluya). Aleluya. Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo. (R. Aleluya.) Alegrémonos y gocemos y démosle gracias. R. Aleluya, (aleluya). Aleluya. Llegó la boda del Cordero. (R. Aleluya.) Su esposa se ha embellecido. R. Aleluya, (aleluya).


Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo

como era en el principio, ahora y siempre

por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.


Ant. Dijo Jesús: “No temáis. Id a decir a mis hermanos que vayan a Galilea, que allí me verán.” Aleluya.


LECTURA BREVE Hb 8, 1b-3a

Tenemos un sumo sacerdote tal, que está sentado a la derecha del trono de la Majestad en los cielos y es ministro del santuario y de la tienda verdadera, construida por el Señor y no por hombre. En efecto, todo sumo sacerdote está puesto para ofrecer dones y sacrificios.


En lugar del responsorio breve, se dice:

Ant. Este es el día en que actuó el Señor: sea él nuestra alegría y nuestro gozo. Aleluya. CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Jesús salió al encuentro de las mujeres y les dijo: «Alegraos». Ellas se acercaron y le abrazaron los pies. Aleluya.


MAGNÍFICAT Lc 1, 46-55 ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia —como lo había prometido a nuestros padres— en favor de Abraham y su descendencia por siempre. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.


Ant. Jesús salió al encuentro de las mujeres y les dijo: «Alegraos». Ellas se acercaron y le abrazaron los pies. Aleluya.


PRECES

Con espíritu gozoso, invoquemos a Cristo a cuya humanidad dio vida el Espíritu Santo, haciéndolo fuente de vida para los hombres, y digámosle:

Renueva y da vida a todas las cosas, Señor.

Cristo, salvador del mundo y rey de la nueva creación, haz que ya desde ahora, con el espíritu, vivamos en tu reino,

—donde estás sentado a la derecha del Padre.

Señor, tú que vives en tu Iglesia hasta el fin de los tiempos,

—condúcela por el Espíritu Santo al conocimiento de la verdad plena.

Que los enfermos, los moribundos y todos los que sufren encuentren luz en tu victoria,

—y que tu gloriosa resurrección los consuele y los conforte.

Al terminar este día, te ofrecemos nuestro homenaje, oh Cristo, luz imperecedera,

—y te pedimos que con la gloria de tu resurrección ilumines a los que han muerto.


Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad  en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. 


ORACIÓN

Señor Dios, que por medio del bautismo haces crecer a tu Iglesia, dándole siempre nuevos hijos, concede a cuantos han renacido de la fuente bautismal vivir siempre de acuerdo con la fe que profesaron. Por nuestro Señor Jesucristo.


CONCLUSIÓN V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R. Amén.



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