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Oración del día 15 de marzo, 2019

Dios mío, Señor de la Historia y de mi historia personal. Gracias por llamarme a la vida, gracias por redimirme, gracias por llamarme al sacerdocio, que define todo lo que soy. Gracias por estar tan loco y elegir tan poquita cosa a ser la mano que consagra y el perdón para muchos. Seguro que Tú sabías lo que hacías, pero viendo mi triste pasado, sólo tu amor y tu cuidado ha hecho posible lo que hoy soy. Eres Tú y yo sólo soy la obra de tus manos, una obra que yo me encargo de ensuciar cada día. Perdóname, Señor, por no dar la talla ante Ti, por no cumplir tus expectativas conmigo.

Tú le dijiste a Natanael que “había que nacer de nuevo” para entrar en el Reino de Dios y Tú me abriste esa puerta por medio del Bautismo, gracias por hacerme tu hijo. Ahora, cuando ya empiezo a tener más historia que futuro, dime, Señor, ¿podré entrar en tu Reino? Mi corazón me dice que sí, pero mi mente me dice que mejor clame por toda la misericordia divina que pueda alcanzar. Y es algo que me empieza a preocupar. No me siento seguro de nada, Señor. Sólo de tu inmenso amor por mí.

Ahora, que estamos Tú y yo solos, que el silencio en la madrugada hasta se puede cortar, ¿encontraré tu mano amiga al otro lado del túnel? Dímelo, Señor, por favor. Tengo miedo de que el acusador presente la larga lista de mis pecados, cuando ya no pueda hacer penitencia por ellos. Por favor, mi Señor, ten misericordia de mí, no te acuerdes de mis delitos. Madre Santísima, no te olvides de tu hijo. Amén.



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