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Oración del día 16 de julio, 2019

Dios mío, cada día que pasa, siento en mí más fuerte la necesidad de la intimidad contigo. No sé lo que quieres o lo que buscas en mí. Sólo decirte que iré a dónde me lleves, soy tuyo y no necesitas ni pedir permiso.

Por otro lado, mi Señor, te amo y te lo digo, no para pedirte algo, sino que solo quiero estar contigo. Tú eres todo lo que aspira esta pobre alma mía y no te cambiaría ni por todo el oro del mundo.

Cuánta razón tienes, mi Señor, cuando afirmas que no podemos servir a dos señores. O te servimos a Ti, Dios inmortal, o nos hacemos esclavos de las cosas mortales de este mundo. No hay medias tintas. O lo uno o lo otro. Radicalmente.

Por eso, Señor, intento vivir con lo que Tú me des. No quiero nada más. Con Santa Teresa: “Quien a Dios tiene, nada le falta”. Dame la gracia suficiente para poder vivir con este compromiso.

Gracias, Dios mío, por la comunidad a la que me has pedido servir, aunque me sienta muy inadecuado para lo que se merece. Tú sabes lo que haces, a pesar de que muchas veces no lo entiendo. Me dejo llevar por tu misericordia.

Mi Dios y Señor, te ruego que nunca sea un mal ejemplo para ellos y que en todas las celebraciones sepa darte gloria y respeto con las ceremonias que tenemos que realizar. Celebrar el misterio de tu Pasión y muerte es lo más grande que un sacerdote puede hacer. Haz que siempre me sienta indigno, Señor. Que siempre lo vea como un inmenso regalo de tu misericordia a la comunidad. Eres Tú, oh Divino Sacramento, que te pones en mis manos y eres Tú quien consagra el pan y el vino para nosotros. Eres Tú quien nos dice “Tomad y comed, tomad y bebed”, en la muestra del máximo amor que nadie puede mostrar. Dándote a Ti mismo, mi Dios y mi rey, como alimento y sostén de todos nosotros.

Señor, aunque no soy digno, una palabra tuya bastará para salvarme.



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