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Oración del día 2 de abril, 2019

Señor, según me voy acercando a la vejez, cada día te necesito más y siento tu protección y cuidado tan cerca de mí. Si empiezo a enumerar todo lo que has hecho por mí y en mí, no tendría tiempo para contarlas todas. Por eso, Dios mío, mi corazón salta de agradecimiento por tu generosidad y misericordia conmigo.

Eres un Dios exigente y compasivo. No te conformas con mediocridades, pero al mismo tiempo, perdonas todos nuestros fallos y errores. Tú nos animas cada mañana a que conquistemos la santidad en nuestro diario trabajo y en nuestra vida familiar. Y cuando la vida se pone cuesta arriba, Tú te encargas de darnos la gracia para que seamos capaces de vencer cualquier dificultad.

Al final, Dios mío, no son nuestras conquistas sino tu constante trabajo en nosotros para hacernos más humildes, más pacientes, más hombres y mujeres de oración, más amorosos con nuestros hermanos.

Señor, sal a buscar las ovejas perdidas. Hay tantos padres y madres que se pasan las noches llorando por sus hijos y pidiéndote que los traigas de vuelta a tu redil, que si Tú quisieras cargarlos en tus brazos, se llenarían de gozo esos corazones angustiados.

Cuida, Dios mío, la comunidad a la que sirvo. Abre Tú las puertas, los brazos y los corazones para que acojamos con amor a todos los que Tú nos quieras enviar. Dame, Señor, la sabiduría y el amor para tocar sus corazones y que, arrepentidos, vuelvan sus ojos y su corazón a Ti. Que nunca sea, mi Dios, estorbo para lo que Tú quieras hacer ni que sea motivo de escándalo o confusión.



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