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Oración del día 21 de mayo, 2019

Te alabo, Dios mío, por lo que eres, glorificado seas por toda la eternidad. Te pido perdón, Señor, porque no soy ni la ínfima parte de lo que Tú pensabas cuando me creaste. Señor de mi esperanza, con tu ayuda, seguro que podré mejorar lo que soy, pero necesito tanto tu auxilio, que hasta vergüenza siento de pedirte.

La obediencia es mi cruz, Señor. Me cuesta demasiado bajar la cabeza y aceptar lo que me digan. Ayer el Evangelio nos recordaba que el amor a Ti se mostraba por el cumplimiento de tus mandatos. Y ahí, Señor, tenía que entonar el mea culpa, porque durante muchas épocas de mi vida, ni quería recordar tus mandatos. Perdóname, Señor, por mi inconsciencia y mi pereza.

Te doy gracias, Señor, porque siempre me has mostrado tu amor de miles maneras. No solo en la cruz, dando tu vida por mi salvación, si no a diario, caminando conmigo o cargándome en tus brazos. ¿Cómo no amar al Dios que te protege? Bendito seas, mi Dios y Señor.

Madre del Amor hermoso, bendita seas por tu amor a toda la humanidad y porque, de tanto en cuanto, te apareces entre nosotros, para recordarnos lo exigente que es el Reino de Dios y para que oremos y nos sacrifiquemos por la conversión de este mundo.

Con esa preocupación, Madre, envuelve en tu corazón a todos mis hermanos. Bendice sus esfuerzos y trabajos. Y muéstrales un cariño especial a los que dedican horas y esfuerzos trabajando por la comunidad. Tú sabes, Madre, que la Iglesia nunca reconoce a los que se matan edificándola, dales Tú ese especial reconocimiento con tu bendición.



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