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Oración del día 24 de marzo, 2019

Me pides confianza y, por lo que sea, prefiero mirar hacia atrás

que saborear y soñar con lo que en Ti me espera.

Deseas el fruto de mi constancia y, a la menor, me dejo enredar por los hilos de la pereza, la tibieza o las dudas, la fragilidad o la torpeza.

Sueñas con un futuro bueno para mí, y me encuentras soñando con otras cosas

con otras instancias que no son las tuyas, con una tierra muy distinta a la que Tú me ofreces.

Estoy en la higuera, pero la higuera de mi vida no siempre fructifica en lo santo, noble y bueno.

Miras a las ramas de mis días y, lejos de comprobar cómo despuntan sus yemas me limito a vivir bajo mínimos, a dar aquello que me conviene y no me molesta a fructificar, poco o nada, si no es beneficio propio.

¿Qué frutos darte, Señor?

Mira mi miseria, y dejándome arrastrar por tu riqueza ojalá recojas de mí aquello que a tu Reino convenga.

Acoge mi buena voluntad, y lejos de echarme en brazos de la vanidad

descubra que, sólo Tú y siempre Tú, eres la causa de lo bueno que brota en mí.

Perdona mi débil cosecha y, sigue sembrando Señor, para que tal vez mañana

puedas despertar, descubriendo en mí aquello que, hoy, brilla por su ausencia:

frutos de verdad y de amor, de generosidad y de alegría, de fe y de esperanza, de confianza y de futuro, de vida y de verdad.

Y no te canses, Señor, de visitar tu viña, tal vez hoy, puede que no,

pero mañana, con tu ayuda y mi esfuerzo, brotará con todo su esplendor

la higuera de mi vida.

Amén.

(Ya sé que la repito, pero dada la poca gente que la oró ayer, he pensado que estaría bien repetirla, porque va con el tema del Evangelio)



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