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Oración del día 28 de marzo, 2019

Dios mío, no permitas que nunca me ataquen las fuerzas del mal hasta que caiga en la tentación. Tú ya sabes que prefiero morir a pecar, porque Tú eres el supremo bien al que puedo aspirar. Sin Ti nada soy y nada bueno puedo esperar, porque Tú siempre llenas mi esperanza y eres mi única herencia. ¡Qué enorme herencia, esperar a Dios mismo! Ni los más ricos de este mundo pueden esperar herencia mayor.

Alabado seas, mi Dios, porque todo en Ti es belleza, bondad y verdad. Te adoro y te doy gracias por ser como eres: el Padre que solo sabe amar, el Padre que corre por salvar a sus hijos.

Estás tan enamorado de todos nosotros que hiciste lo imposible para rescatar a tus hijos de la lejanía de Ti. No dudaste en entregar al Hijo para que nos redimiera con su sangre. Y todavía, a pesar del rechazo de tus hijos, saltas de gozo cuando uno regresa a Ti.

Dime, Dios mío, que tu siervo escucha, manda lo que quieras, porque sé que con tu gracias, lograré hacerlo. Te ofrezco mi vida, si de algo te sirve, como reparación de tantos pecados que te ofenden.

Ayúdame, Dios mío, a poner tu voluntad como lo más importante y lo más urgente de mi vida, que aprenda a prescindir de los amores y aplausos de este mundo con tal de cumplir tu voluntad. Que sólo a Ti demos toda la gloria, honor y poder, por los siglos de los siglos. Amén.



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