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Oración del día 5 de marzo, 2019

Bendito seas Tú, mi Dios bello y amoroso. Gracias por amarme tanto y por ofrecerme otro día como oportunidad para la santidad. Tú llamas a cada uno de tus hijos a vivir en santidad y siempre nos das la gracia suficiente para conseguirlo. Te doy gracias, mi Dios, por ese interés amoroso de que todos tus hijos disfruten de tu presencia.

¡Mi Dios, cuánto deseo estar contigo! No sé si es el cansancio o el sueño de que solo llegaré a la plenitud junto a Ti, pero espero que me llames, porque va a ser el encuentro con mi Padre y mi Dios, algo que anhelo con todas mis fuerzas.

Señor Jesús, tu vida en el Evangelio da la impresión de que no tuviste ni un momento de descanso. Te faltaba tiempo para anunciar la Buena Nueva, para sanar a los enfermos, para redimir el género humano. Gracias por llamarme a compartir contigo ese trabajo. Cada día pienso más en ese gran misterio de que Tú quieras utilizar mis manos y mi boca para procurar el alimento a tu pueblo. La fe me dice que tomas posesión de mí y eres Tú quien consagra el pan y el vino. Me lo quiero imaginar, pero mi cabeza no da para tanto. Y, en el fondo me siento tan indigno de ese sublime momento, que tengo la tentación de hincarme de rodillas, esconder la cara en mi pecho, y adorarte, simplemente, adorarte.

Por favor, dame un corazón nuevo, con la pureza y humildad necesarias para poder acogerte dignamente. Toma mi vida como reparación de tantas ofensas que recibes y perdona las ofensas y perdona las mías también.



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