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Oración del día 6 de julio, 2018

Buenos días, mi Dios y Señor, vengo a darte gracias por tantas cosas que no sé ni por dónde empezar. Darte gracias por mi salud, no solo del cuerpo, sino por la salvación que, a través del sacrificio de la cruz, conquistaste para mí.

Gracias por llamarme a tu servicio y al servicio de mis hermanos. No sé cómo se te ocurrió pensar en un botarate como yo, pero lo hiciste y te lo agradezco desde el fondo de mi corazón.

Gracias, Señor, por todo ese trabajo que te has tomado conmigo, limando las asperezas de mi carácter, calmando mis prisas y madurando este corazón que no sabía amar.

Gracias, Divino Maestro, por la paciencia que has tenido conmigo. He sido torpe en aprender los rudimentos del amor y eso que era lo único que me querías enseñar.

¡Qué hermoso y enorme eres, Dios mío! Y tan pequeño que te vuelves para plantar en nuestro corazón todo tu cuerpo, sangre, alma y divinidad, pera plantar esa semilla de amor que poco a poco va erosionando el egoísmo de nuestro corazón.

Gracias, Señor, por la Eucaristía, sólo a Dios se le podía ocurrir algo tan hermoso, tan verdadero, tan necesario para nosotros,

Y gracias, Señor, por nuestra Madre, bendita sea entre todas las mujeres. No contento con darte Tú mismo, nos diste lo que más amabas: Tu Madre amantísima. ¡Qué regalo tan bello! Madre de todas las gracias, a tus pies imploramos tu bendición. No nos dejes desamparados en este mundo de lágrimas, sino derrama tu protección sobre todos nosotros.



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