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Oración del día 8 de agosto, 2019

Hoy te quiero llamar Padre, porque me sabe mucho más cercano y lleno de amor. Un amor que la inmensa mayoría de la humanidad desconoce o le es indiferente.

Pero, Padre, si solo vivimos porque tienes a bien amarnos. Es tu amor que nos llama a la vida y nos promete una vida más plena.

Hoy se ha metido un gorrioncillo en la casa. Estaba el pobre dando vueltas y vueltas buscando una salida. Él, por sí mismo era incapaz de encontrar una abertura que lo llevara a la libertad. Y, pobrecillo, daba vueltas por toda la casa, cada vez más rápidas, angustiado de que se iba a quedar sin comida, sin amigos, sin libertad, sin vida.

Bastó que abriera una puerta, en cuanto la corriente de aire llegó al gorrioncillo, encontró fácil la salida y la libertad. Así somos los humanos, Padre, hasta que no descubrimos tu amor inmenso no reconocemos nuestra propia libertad.

Eres Tú, Padre, quien nos abre esa puerta, quien siempre está pendiente de protegernos y darnos todo aquello que necesitamos. Gracias, Dios mío, por el nuevo día que me ofreces, gracias por tu amor callado que me motiva a amar a mis hermanos, gracias porque sin Ti, ni el sol quisiera amanecer en este día.



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