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Tercia del día 10 de septiembre, 2019

V. Dios mío, ven en mi auxilio. R. Señor, date prisa en socorrerme.


Gloria al Padre, Y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.


Himno


No es lo que está roto, no, el agua que el vaso tiene; lo que está roto es el vaso, y el agua al suelo se vierte.

No es lo que está roto, no, la luz que sujeta el día; lo que está roto es su tiempo, y en sombra se desliza.

No es lo que está roto, no, la caja del pensamiento; lo que está roto es la idea que la lleva a lo soberbio.

No es lo que está roto Dios ni el campo que él ha creado; lo que está roto es el hombre que no ve a Dios en su campo.

Gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.


Salmodia

Antífona 1: Amar es cumplir la ley entera.


Salmo 118,97-104

XIII (Men)


¡Cuánto amo tu voluntad!: todo el día la estoy meditando; tu mandato me hace más sabio que mis enemigos, siempre me acompaña; soy más docto que todos mis maestros, porque medito tus preceptos.

Soy más sagaz que los ancianos, porque cumplo tus leyes; aparto mi pie de toda senda mala, para guardar tu palabra; no me aparto de tus mandamientos, porque tú me has instruido.

¡Qué dulce al paladar tu promesa: más que miel en la boca! Considero tus decretos, y odio el camino de la mentira.


Gloria al Padre, Y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.


Antífona 2: Amar es cumplir la ley entera.


Salmo 73,1-12

Lamentación ante el templo devastado

No tengáis miedo a los que matan el cuerpo. (Mt 10,28)


¿Por qué, oh Dios, nos tienes siempre abandonados, y está ardiendo tu cólera contra las ovejas de tu rebaño?

Acuérdate de la comunidad que adquiriste desde antiguo, de la tribu que rescataste para posesión tuya, del monte Sión donde pusiste tu morada.

Dirige tus pasos a estas ruinas sin remedio; el enemigo ha arrasado del todo el santuario. Rugían los agresores en medio de tu asamblea, levantaron sus propios estandartes.

En la entrada superior abatieron a hachazos el entramado; después, con martillos y mazas, destrozaron todas las esculturas.

Prendieron fuego a tu santuario, derribaron y profanaron la morada de tu nombre. Pensaban: «Acabaremos con ellos», e incendiaron todos los templos del país.

Ya no vemos nuestros signos, ni hay profeta: nadie entre nosotros sabe hasta cuándo.

¿Hasta cuándo, Dios mío, nos va a afrentar el enemigo? ¿No cesará de despreciar tu nombre el adversario?

¿Por qué retraes tu mano izquierda y tienes tu derecha escondida en el pecho?

Pero tú, Dios mío, eres rey desde siempre, tú ganaste la victoria en medio de la tierra.


Gloria al Padre, Y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.


Antífona 3: Amar es cumplir la ley entera.


Salmo 73,13-23


Tú hendiste con fuerza el mar, rompiste la cabeza del dragón marino; tú aplastaste la cabeza del Leviatán, se la echaste en pasto a las bestias del mar; tú alumbraste manantiales y torrentes, tú secaste ríos inagotables.

Tuyo es el día, tuya la noche, tú colocaste la luna y el sol; tú plantaste los linderos del orbe, tú formaste el verano y el invierno.

Tenlo en cuenta, Señor, que el enemigo te ultraja, que un pueblo insensato desprecia tu nombre; no entregues a los buitres la vida de tu tórtola, ni olvides sin remedio la vida de tus pobres.

Piensa en tu alianza: que los rincones del país están llenos de violencias. Que el humilde no se marche defraudado, que pobres y afligidos alaben tu nombre.

Levántate, oh Dios, defiende tu causa: recuerda los ultrajes continuos del insensato; no olvides las voces de tus enemigos, el tumulto creciente de los rebeldes contra ti.


Gloria al Padre, Y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.


Lectura Breve

Jr 22,3

Practicad la justicia y el derecho, librad al oprimido del opresor, no explotéis al emigrante, al huérfano y a la viuda, no derraméis sangre inocente.


Responsorio Breve

V. El Señor juzgará el orbe con justicia. R. Y regirá las naciones con rectitud.


Oración

Oremos:

Dios todopoderoso y eterno, que a la hora de tercia enviaste tu Espíritu Defensor a los apóstoles, derrama también sobre nosotros este Espíritu de amor, para que, ante los hombres, demos siempre fiel testimonio de aquel amor que has querido que fuera el distintivo de los discípulos de tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.


Conclusión

V. Bendigamos al Señor. R. Demos gracias a Dios.



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